lunes, 23 de mayo de 2016

Último hombre de verde. Last Man Green

Último hombre de verde

Pasaje 1
Tantas cosas han pasado, que no queda si no recobrar el aliento, restablecer la perspectiva, y dar nuevamente ese primer paso. Tantas pero tantas derrotas, y vuelta a tomar la idea cada vez con más ahínco, de tener todo el abecedario que conjugue palabra por palabra, sílaba a sílaba, frases con frases, hasta que multitudes sigan al ritmo de victoria, los caminos trazados que la vida permita atajar el bienestar.
Tantas cosas. Pablo Pueblo, que de tanto trabajar no le queda chavos. La ciudadanía perdida, ¿qué si no, cuando tienes que resguardarte a las 6 de la tarde? Porque la libertad de andar por estas calles, es derecho ganado y perdido recientemente en esta amalgama de construcciones. ¿Y qué del derecho a comprar lo que te plazca? Esfumado, ido, desaparecido, la opción más distractora muerta, la escasez acabó con ella.  Nadie creía aparecería otra lista, la innombrable apellidada Tascón. Ahora multiplicada por barrios y caseríos, urbanizaciones y demás, surgen de la necesidad de comer, si no hay lista, no hay bolsas. Pescar en río revuelto, una y otra vez; desde el llano, occidente, norte y sur, los cazadores de ilusiones, atrapa la esperanza cautivando la existencia.
Hija predilecta de la separación, un mismo padre, heredera quíntuple de ricas y hermosas tierras, cielos y mares; pródiga de subsuelos enriquecidos con cuantiosas e inestimables elementos que mueven al mundo.
Tierra norteña del Caribe Atlántico, sur del norte, norte del sur caribeño; diestra hermana de la Gran Patria, propulsora de inmensas cabalgatas, entre sol ardiente y congeladas nieves, fieros y consagrados seres en decidido accionar, merecieron los más excelsos laudos por hazaña emprendida. De esto está hecha Venezuela, una y mil veces usada de trampolín para ostentar beneficios a costa de miles. Sobran discursos, proclamas, caravanas, giras y locuciones, que certifican el desvarío.
Estamos recibiendo conteo de protección, a pesar de la borrosa mirada causada de tanto golpe, aun levantamos la cabeza, otear el horizonte y aprovechar el raciocinio, rápido diseñamos un plan de contraataque, dispuesto a enfrentar el oprobio, dislate, la irracionalidad y confabulación de oponentes y jueces. Saldremos, seguro, luego del toque de campana, con fuelle y corazón, rendiremos la satrapía contra los culpables del desastre.
Amanecía enero de 2011, en sus líneas, el último hombre de verde vociferaba: ‘’ ¡Y ahora, cuando ha llegado 2011, las viejas y pesadas cadenas del coloniaje yanqui allí están, en el suelo, rotas por la Gran Revolución Bolivariana! Engañado, yacía en el frío piso la cadena de bautismo de la fundación de Venezuela.
El hombre a caballo murió en castillo. El último hombre de verde, pernocta en castillo de frente a Miraflores.

Mayo 2016.

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