martes, 30 de agosto de 2016

CHAVISMO Y REVOLUCIÓN. ¿QUÉ PASA EN VENEZUELA?.

1.- El chavismo como “hecho maldito”.
El chavismo es, para decirlo con John William Cooke, “el hecho maldito de la política del país burgués” (1). Cooke se refería, claro está, al peronismo, en un texto de 1967, pero la sentencia aplica para el caso venezolano.
Aluvional, policlasista, no es esto lo que lo define. Ni siquiera durante sus primeros años. El chavismo es, desde su gestación, un fenómeno “maldito” para la burguesía, porque aquello que le da cohesión no es su capacidad para aglutinar el descontento, sino su decidido antagonismo contra el statu quo. Antagonismo que adquirirá matices anticapitalistas con el paso de los años, al fragor de la lucha, y como lo asumirán de viva voz tanto Chávez como sus líneas de fuerzas más avanzadas.
Si a comienzos de los años cuarenta del siglo veinte, Acción Democrática significó el ascenso de la clase media emergente, que a su vez hizo posible la incorporación ordenada de las clases populares a la escena política, siempre subordinada a la burguesía nacional y sometida a la voluntad del capital transnacional, y con el propósito de sentar las bases de la democracia liberal burguesa (tarea que ya había adelantado Medina Angarita), en el caso del chavismo el protagonismo descansa casi siempre en las clases populares, bien por voluntad expresa de Chávez, bien porque el propio chavismo demanda mayor participación y más radicalidad. Ya no es el sujeto que interviene “ordenadamente”, sino uno que emplea sus fuerzas en la refundación de la República, empresa histórica que pronto se traduce en la imposición de límites a los poderes económicos, y en las progresivas conquistas de derechos, particularmente económicos, sociales y culturales.
Ese chavismo está vivo y coleando, a pesar de su apariencia muchas veces espectral, y de estar ausente de muchos de los análisis que se hacen sobre Venezuela. Omisión que obedece, con frecuencia, a la intención deliberada de continuar ignorando a los invisibles históricos, hoy sujetos políticos de un proceso de cambios revolucionarios, y otras veces a la ceguera de cierta izquierda que, impedida de ver realizada la revolución que siempre soñó, despacha como pesadilla la revolución que hacen los hombres y mujeres de carne y hueso. De nuevo, aplica para el chavismo lo que escribía Cooke a propósito del peronismo: “existe, está vivo y no será sepultado porque le disguste a los soñadores de la revolución perfecta, con escuadra y tiralíneas” (2).
Con sus errores y sus aciertos, con sus defectos y sus virtudes, el chavismo ha sabido orientarse cuando “los confidentes de la historia perdieron el rumbo, y siguen sin comprender cada vez que en lugar del análisis retrospectivo con incógnitas ya resueltas, tienen que resolverse en medio de los hechos presentes y sus enigmas, sus complicaciones, sus abanicos de hipótesis” (3), para insistir con Cook.
A contravía de quienes lo señalan como el culpable de imponer un “modelo fracasado”, del cual sería único e ilegítimo usufructuario, el chavismo es expresión de la crisis del capitalismo rentístico petrolero, y en particular de su correlato político. En cambio, las fuerzas económicas, políticas y sociales legatarias del capitalismo rentístico petrolero, que colapsara a finales de los años setenta del siglo veinte (el núcleo militar de lo que, a mediados de los noventa, se convertirá en un potente sujeto cívico-militar, comenzó a gestarse a comienzos de los ochenta), no han cesado un segundo en su empeño de derrotar la democracia bolivariana.
2.- La rebelión de las fuerzas económicas que controlan el mercado.
Desorientada y sobrepasada por las circunstancias, la burocracia política chavista ha abusado de tal forma del enunciado “guerra económica”, que se corre el riesgo de vaciarlo completamente de sentido, cuando lo que urge es producir sentido sobre el brutal ataque del que está siendo víctima la sociedad venezolana.
En parte, esta incapacidad para traducir políticamente la feroz avanzada de las fuerzas económicas contrarias a la revolución bolivariana, amén de los propios errores, explicaría el terreno ganado por la idea de que fenómenos como el desabastecimiento, la inflación o la escasez son responsabilidad del Gobierno nacional, cuando lo cierto es que la actual situación es consecuencia directa, en lo fundamental, del gobierno de facto que han impuesto las fuerzas económicas que controlan el mercado, fuerzas que tienen estrechos vínculos con la institucionalidad de un Estado que históricamente ha sido funcional a las elites.
La guerra económica no es un invento de Nicolás Maduro ni comienza con su gobierno (abril de 2013). De hecho, el término fue acuñado por el mismo Chávez. En una serie de trabajos claves para entender la realidad venezolana, la economista Pasqualina Curcio identifica “las dos principales estrategias” de la guerra económica: 1) “inflación inducida a través de la manipulación del tipo de cambio en el mercado paralelo e ilegal”; y 2) “el desabastecimiento programado mediante la manipulación de los mecanismos de distribución de bienes esenciales para la vida”. Estas estrategias son viables dadas las características de la economía nacional: 1) “concentración de la producción, de las importaciones y de la distribución de los bienes y servicios en pocas manos, es decir, la presencia de monopolios y oligopolios (especialmente en mercados de bienes de primera necesidad o requeridos en la producción y para el transporte)”; y 2) “la alta dependencia de las importaciones” (4).
Curcio identifica el inicio de la escalada contra la economía nacional, a través de la manipulación del tipo de cambio paralelo e ilegal, en julio de 2012, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral presidencial. “A partir de agosto de 2012 se registró un cambio en la función de tendencia de la serie de datos, pasando a ser exponencial. Es decir, a partir de agosto de 2012 y de manera repentina se comienza a evidenciar un comportamiento atípico del tipo de cambio en el mercado paralelo, el cual no se corresponde con el registrado históricamente ni desde 1999, ni desde 1983” (5).
Si la variación promedio anual del tipo de cambio paralelo e ilegal entre 1999 (inicio del gobierno de Chávez) y 2011 había sido de 26%, entre 2012 y 2015 fue de 223%, comportándose de la siguiente manera: 31% en 2012 con respecto a 2011, 224% en 2013 en relación con 2012, 161% en 2014 respecto de 2013 y 475% en 2015 respecto a 2014.
Explica Curcio: “El tipo de cambio paralelo e ilegal muestra un patrón en su comportamiento. Resalta el hecho de que las variaciones intermensuales son positivas y cada vez mayores los meses previos a aquellos en los que se celebraron procesos electorales o en los que el pueblo venezolano vivió momentos de alta tensión política. Inmediatamente después del evento político o de haber acudido a las urnas electorales, se registran variaciones que se van haciendo cada vez menores, aunque generalmente positivas, y en algunos casos llegan a ser negativas… Desde mediados de 2012 este patrón se ha intensificado. A partir de ese momento las variaciones fueron, la mayoría de las veces, positivas, pero además muy elevadas. El dólar paralelo e ilegal aumentó 10.940% entre agosto 2012 y junio 2015, pasando de 9,42 Bs/US$ a 1.040 Bs/US$. Las variaciones más altas se registraron los meses de octubre 2012 (momento que coincide con las elecciones presidenciales en las que vence Hugo Chávez), diciembre del mismo año (cuando se realizaron los comicios para elegir gobernadores en los 24 estados del país), abril 2013 (al realizarse nuevamente elecciones presidenciales como consecuencia del fallecimiento del presidente Hugo Chávez), diciembre 2013 (durante las elecciones municipales). A partir de finales del año 2013 el incremento del dólar paralelo ha sido sostenido y desproporcionado hasta enero de 2016” (6). El 6 de diciembre de 2015 se realizaron elecciones parlamentarias, en las que el chavismo resultó derrotado.
Este patrón de comportamiento del tipo de cambio paralelo e ilegal se asemeja al observado en los índices de inflación: entre 1998 y 2011 la tendencia es lineal, con un mínimo de 12,3% en 2001 y un máximo de 31,2% en 2002 (año del golpe de Estado y del paro-sabotaje económico), hasta que inicia un incremento exponencial en 2012. Así, la inflación en 2013 será de 56,2%, en 2014 ascenderá a 68,5%, hasta alcanzar 180,9% en 2015.
Curcio no sólo demuestra que el comportamiento del tipo de cambio paralelo e ilegal no guarda relación con el nivel de las reservas internacionales, la liquidez monetaria o la supuesta restricción en el flujo de asignación de divisas. Además, constata que entre 1999 y 2014, del total de ingresos en divisas, 98% de los cuales depende del petróleo, 65% se dedicó a la importación de bienes, y del total asignado a importaciones, 94% fue al sector privado.
Entre 1999 y 2013, las importaciones representaron el 35% del PIB. “Alrededor del 20% de los bienes importados se dirige al consumo final”, mientras que “el 58% corresponde a importaciones para el consumo intermedio, las materias primas e insumos necesarios para los procesos de producción”. Esto quiere decir que casi el 80% “de los bienes que importamos se incorporan a los procesos de producción y forman parte de las estructuras de costos de las empresas” (7).
Más grave aún, apenas un 3% de las unidades económicas registradas en el país controla las divisas para importaciones. Luego, “la referencia que tienen las empresas importadoras para fijar y convertir los precios a bolívares es el tipo de cambio. Es por ello que en Venezuela, el tipo de cambio es determinante sobre la economía real, ya que son los monopolios importadores los que tienen el poder de fijar los precios de los bienes, en su mayoría insumos para la producción. Aguas abajo en el proceso de producción los costos se van calculando con base en los precios de los bienes importados. El tipo de cambio sirve como marcador de los precios de los bienes que se producen y comercializan internamente” (8). La clave es: ¿qué tipo de cambio utilizan los monopolios importadores como referencia para fijar precios? El tipo de cambio paralelo e ilegal, que es 14,5 veces mayor que el valor real estimado de la moneda nacional.
En apretado resumen, de esta manera operan las fuerzas económicas que promueven activamente la guerra económica contra la sociedad venezolana, trayendo como consecuencia una drástica disminución del poder adquisitivo de la población. Además, Curcio demuestra que, contrario a lo que podría suponerse, la producción de los alimentos de mayor consumo no sólo no ha disminuido, sino que, al menos en el período que va desde el primer trimestre de 2012 al segundo trimestre de 2015, el consumo fue constante, tanto en los venezolanos de mayores recursos como en los de bajos recursos.
Curcio precisa que la práctica de desabastecimiento programado data de 2003, afectando a uno o pocos productos. Hasta 2013, en que la práctica se generaliza. “En el caso venezolano, desde 2003, los niveles de desabastecimiento no han guardado relación con los niveles de producción. Tanto la producción como la importación se han mantenido relativamente constantes. Por lo tanto, esa escasez, que se mide en los anaqueles de los establecimientos, está asociada a bienes que han sido producidos pero que no han sido colocados de manera regular, oportuna y en cantidades suficientes en los estantes de los establecimientos comercializadores… Los bienes, luego de múltiples dificultades e inconvenientes (largas colas o mayores precios en los mercados ilegales: ‘bachaqueo’) han sido adquiridos y consumidos por la población. En otras palabras, los bienes fueron producidos y también vendidos… las empresas han seguido produciendo, distribuyendo (con otras prácticas) y vendiendo” (9).
La rebelión de las fuerzas económicas que controlan el mercado está encabezada por la burguesía comercial importadora, cuya liderazgo ostentan los monopolios y oligopolios del sector alimentos. Las penurias que ha debido padecer el pueblo venezolano durante los últimos cuatro años son consecuencia, en lo fundamental, del ejercicio de un poder tiránico, que nadie eligió, que siempre ha desconocido la voluntad popular, y al que poco le importa guardar las formas democráticas.
En su “Venezuela violenta”, Orlando Araujo se refería a “una oligarquía de comerciantes y banqueros” que va “prosperando y acumulando un poderío económico que se traduce en poderío político y que se refleja en la vida institucional. No es una clase creadora de riqueza como históricamente fue la burguesía en las primeras etapas del capitalismo. Esta clase no inicia el capitalismo en Venezuela, es sencillamente la proyección colonial de un sistema capitalista foráneo más avanzado. Su papel es el de agente de ese capitalismo, su función es intermediaria y su poder económico es derivado de otro fundamental y mayor. Sus ingresos no provienen de una combinación arriesgada de factores de producción sino de una comisión: la comisión del intermediario que compra afuera y vende adentro. No es, pues, una burguesía productora sino una burguesía estéril” (10).
En contraste, identificaba la emergencia (en 1968) “de una burguesía llamada con cierto optimismo ‘burguesía nacionalista’ constituida por un grupo cada día más numeroso de empresarios nuevos que, dentro de la agricultura y de la industria, están dedicados a la producción interna de bienes nacionales. Son los agricultores capitalistas y los industriales manufactureros. Su aparición es de reciente data y sólo puede estudiarse como un fenómeno de posguerra, aún en plena evolución y sin una fisonomía definitiva y precisa” (11).
De acuerdo a la explicación de Curcio, el protagonismo en la guerra económica de eso que Araujo denominó “burguesía estéril”, y el consecuente aumento desproporcionado de los precios, ha obligado a la población a reorientar el gasto, dando prioridad a alimentos, salud y transporte, justamente sectores de la economía a merced de los monopolios y oligopolios importadores. Mientras tanto, la disminución de la demanda de bienes considerados no prioritarios ha repercutido en la baja de la producción de la industria manufacturera. “Las disminuciones en los volúmenes de producción por parte de estas empresas, y por lo tanto de sus niveles de ganancia, es una consecuencia de la guerra económica que no sólo está afectando a los hogares por la vía de la pérdida del poder adquisitivo, sino también, y especialmente a partir del segundo semestre de 2015, a las empresas de estos sectores no prioritarios. Hasta cierto momento, la guerra económica afectó sólo a los hogares venezolanos y a la clase trabajadora, no obstante actualmente ha repercutido sobre los niveles de ganancia de las empresas” (12).
En otras palabras, la “burguesía estéril” no sólo atenta contra el pueblo venezolano: además, afecta severamente los intereses de lo poco que puede llegar a haber de “burguesía productora”.
3.- Nicolás Maduro y lucha de clases.
Además de la dependencia de las importaciones y del control que ejercen monopolios y oligopolios en sectores claves de la economía nacional, Curcio identifica una tercera debilidad: “La deficiente y baja intervención del Estado en la economía, como regulador de los monopolios” (13).
Con mucha frecuencia, con demasiada ligereza, y con muy poca rigurosidad en el análisis, suele atribuirse esta debilidad a la falta de decisión de Nicolás Maduro. En otras palabras, la deficiente intervención del Estado en la economía obedecería al deficiente desempeño del Presidente. Sin pretender desconocer sus obligaciones como Jefe de Estado, me parece que hay que comenzar por poner las cosas sobre la balanza.
En primer lugar, dejemos sentado una cuestión básica: como resulta por demás evidente, la guerra económica contra el pueblo venezolano arrecia con una intensidad sin precedentes justo cuando inicia la campaña electoral presidencial, en julio de 2012, con el claro propósito de favorecer al candidato de la burguesía, Henrique Capriles Radonski. Planteado en términos clásicos, la guerra económica no es otra cosa que una expresión nítida de la agudización de la lucha de clases.
Una circunstancia histórica a la que nos hemos referido en otra parte, y que suele soslayarse, suscitando toda clase de equívocos analíticos, es el giro táctico (14) que adoptan las fuerzas antichavistas, como consecuencia de su lectura de los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006, y en las que resultara vencedor Hugo Chávez con amplísimo margen (62,8% contra 36,9% del principal candidato opositor). Con tales elecciones culminó una etapa caracterizada por sucesivas y estruendosas derrotas del antichavismo, empeñado hasta entonces en recuperar el control del Gobierno por la vía violenta. A partir de 2007, se emplea a fondo en una “estrategia de desgaste” (15), “reconociendo” la legitimidad del chavismo, haciendo énfasis en la crítica de la “ineficiencia” gubernamental, mimetizándose con el chavismo, apropiándose parcialmente de sus ideas-fuerza, resignificándolas. Su intención, muy clara, era horadar al chavismo desde dentro, y en esto consistía, a grandes rasgos, la repolarización antichavista (el reconocimiento, de hecho, de que constituía una minoría, y de que para llegar a ser mayoría tenía que conquistar o por lo menos provocar la desmovilización de una parte del antichavismo) (16).
Esta “estrategia de desgaste” casi llega al paroxismo justo cuando inicia la guerra económica: durante la campaña presidencial de 2012, con un Capriles Radonski autoproclamándose candidato “progresista”, repitiendo de manera textual frases empleadas frecuentemente por Chávez e imitando incluso su lenguaje corporal (17).
La victoria del comandante Chávez el 7 de octubre de 2012 (con el 55% de la votación) constituyó, al mismo tiempo, un importante revés para esta “estrategia de desgaste”, lo que sumió al antichavismo en un peligroso estado de “precariedad estratégica” (18). Mientras Chávez, en su célebre “golpe de timón” (discurso del 20 de octubre de 2012), reafirmaba el carácter democrático, revolucionario, socialista y comunal del proceso bolivariano, predominaba la incertidumbre sobre las estrategias a adoptar por parte del antichavismo. La pregunta central era: ¿retomaría la vía violenta?
Cuando se afirma que el presidente Nicolás Maduro ha debido sortear en poco más de tres años el equivalente de los ataques que recibió Chávez en catorce años, no se está incurriendo en una exageración. Pronto, la referida “precariedad estratégica” se expresó en una profundización de la guerra económica (suerte de repolarización salvaje antichavista), como ya hemos visto, pero también en un rebrote de la violencia antichavista, primero entre el 15 y el 19 de abril de 2013, con saldo de 11 personas asesinadas (19), y luego con las “guarimbas” entre febrero y junio de 2014, que dejaron un saldo de 43 muertos y 878 lesionados (20). Es decir, el empleo de todas las formas de lucha contra el Gobierno bolivariano, y fundamentalmente contra su base social de apoyo, como expresión de las disputas inter-burguesas por la dirección del antichavismo.
En la medida en que se desarrollaban estas disputas inter-burguesas, con su saldo de muerte, sufrimiento y destrucción, principalmente en el campo popular, y mientras la guerra económica suscitaba el enfrentamiento intra-clases populares (21), con la generalización del fenómeno del “bachaqueo”, tenía lugar un conflicto sordo, incruento, escasa y pobremente analizado: la agudización de la lucha de clases a lo interno del movimiento chavista, con sus respectivas expresiones en el Gobierno nacional, y en general en la institucionalidad del Estado.
Ser capaces de explicar, por ejemplo, cómo es que una parte de la burocracia actúa favoreciendo a los monopolios u oligopolios importadores, o a los intereses de la banca, es una deuda enorme que tiene consigo mismo el chavismo revolucionario, disperso a lo largo y ancho del país, en general desarticulado, sumergido en sus territorios, en buena medida impulsando dinámicas comunales, desvinculado de las iniciativas que promueve la burocracia política. Este chavismo está en la obligación histórica de producir un análisis que, por ilustrarlo conforme el hilo discursivo desarrollado en este trabajo, complemente el análisis de la actuación de las fuerzas económicas realizado por economistas como Pasqualina Curcio.
Hablamos de un chavismo que no se siente representado en partido político alguno, mucho menos en el autodenominado “chavismo crítico”, que no se identifica con casi ningún integrante del alto gobierno, y que de manera mayoritaria sigue expresando su apoyo, a pesar de todo, a Nicolás Maduro.
Haciendo balance del “pensamiento económico chavista”, Alfredo Serrano explicaba cómo éste “evitaba copiar los intentos de cambio de matriz productiva desde la base del desarrollismo de la teoría de la dependencia. Quería algo propio, algo específico que aprendiera de los errores del pasado. El cambio de matriz productiva, para la economía chavista, consistía en sustituir productos e importaciones, pero siempre y cuando esto fuera acompañado obligatoriamente por una sustitución de productores. En otras palabras, si no se insertan nuevos productores, pequeños y medianos, asociaciones, cooperativas, poder económico comunal, también el Estado cuando sea pertinente, el cambio de la matriz productiva se trunca, o es sólo parcial, porque sólo se generarán nuevos productos pero con los mismos productores, perpetuando el proceso de acumulación injusta y mal repartida” (22).
Pues bien, esa base de “nuevos productores” no sólo existe, aunque dispersa, como ya hemos dicho, sino que constituye actualmente lo más lúcido del chavismo. Salvo el presidente Nicolás Maduro, ¿quién le habla a este chavismo? ¿Quién establece relaciones con él en términos de alianza y no de tutelaje, ni de manera clientelar?
Más allá de estas preguntas, e incluso al margen de las infelices declaraciones de funcionarios del alto gobierno evaluando negativamente las “expropiaciones”, sin el menor asomo de análisis sobre las causas de la improductividad de algunas empresas bajo control estatal o de los trabajadores, es necesario preguntarse: ¿cuál es la correlación de fuerzas que impera en el alto gobierno respecto de la orientación económica que debe asumirse para contener el ataque de las fuerzas económicas monopólicas u oligopólicas contra la sociedad venezolana? ¿Cuál es la correlación de fuerzas que impera aguas abajo? ¿Cuál es la posición de los cuadros medios o del funcionario promedio, digamos, en Petróleos de Venezuela, Banca y Finanzas, Industria y Comercio, y en general en las instituciones agrupadas en la Vicepresidencia de Economía?
De igual forma, más allá de las orientaciones generales dadas por Nicolás Maduro, e independientemente de la voluntad de individuos, ¿cuáles son las principales actuaciones y decisiones de las instituciones directamente relacionadas con el área económica? ¿Con qué actores económicos privados se establecen alianzas, acuerdos, negociaciones? En efecto, muchas de las actuaciones son públicas, pero no la mayoría. Esta opacidad de las actuaciones explica, en parte, la dificultad para hacernos una idea precisa de la correlación de fuerzas entre, digámoslo de una vez, las tendencias reformistas, que apuestan por la negociación con las mismas fuerzas que hoy desestabilizan la democracia venezolana, y las tendencias revolucionarias que, precisamente porque atravesamos por un período particularmente difícil en lo económico, se orientan por los principios del “pensamiento económico chavista”, antagonizan con la “burguesía estéril” y, para decirlo con las palabras empleadas por Chávez en su última alocución (8 de diciembre de 2012), actúan “junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo” (23).
Dado el carácter cívico-militar del sujeto chavista, imposible dejar de hacerse la pregunta: ¿cuál es la correlación de fuerzas a lo interno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana respecto de los asuntos aquí expuestos?
Las más de las veces, y frecuentemente con manifiesta dificultad, el comandante Chávez tuvo la capacidad para arbitrar entre las distintas tendencias, logrando imponer el rumbo a seguir, valga decir, casi siempre el revolucionario. ¿Alguien puede ser tan ingenuo como para ignorar que, al margen de sus virtudes y defectos, de sus dotes como líder político, Nicolás Maduro no sólo se enfrentaría a mayores dificultades, sino que, inevitablemente, sería muchas veces presa de las circunstancias, un rehén de las luchas entre tendencias, con sus correspondientes efectos disgregadores, y muy a pesar de sus deseos?
Nicolás Maduro ha debido sortear dificultades, limitaciones objetivas, tanto a lo interno del movimiento chavista, como en la lucha contra el antichavismo, enfrascado como está éste en su propia lucha por el liderazgo, lo que, como ya hemos planteado, ha supuesto nada más y nada menos que violencia fratricida y una brutal guerra económica contra el pueblo venezolano.
4.- Defender la cultura política chavista.
En “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, Carlos Marx advertía sobre los peligros que implicaba creerse “por encima del antagonismo de clases en general” e incorporarse a la lucha sin “examinar los intereses y las posiciones de las distintas clases”. El resultado, explicaba, siempre es el fracaso, por demás inasimilable: “o bien ha fracasado todo por un detalle de ejecución, o ha surgido una casualidad imprevista que ha malogrado la partida por esta vez” (24).
La situación por la que atraviesa la democracia venezolana, las extraordinarias circunstancias que ha debido enfrentar la revolución bolivariana, sobre todo a partir de agosto de 2012, la derrota electoral del 6 de diciembre de 2015: nada de esto obedece a detalles de ejecución o a casualidades imprevistas. Las causas hay que buscarlas en las estrategias de las fuerzas enfrentadas, en sus posiciones e intereses.
Poner el énfasis en la figura presidencial, que es lo que hace la mayoría de quienes se deslindan del “madurismo”, en los hechos de corrupción, en la “falta de gobierno” o en la “anomia” imperante, en la “descomposición moral” del pueblo venezolano, entre otros tópicos muy socorridos en los últimos tiempos, en el mejor de los casos nos limita a sacar conclusiones a partir de una valoración de los efectos de la guerra económica, y en el peor nos pone en la penosa situación de reproducir el sentido común antichavista, apenas cuatro años después de que su liderazgo se viera obligado a hacer todo lo contrario: reproducir (una mala copia de) la cultura política chavista.
En 2010, cierto estudio del Centro Gumilla aportó información clave respecto de la valoración que sobre la democracia tenía la sociedad venezolana, luego de once años de revolución bolivariana. Entonces, para casi dos terceras partes de la población, la democracia significaba: Estado fuerte, democratización política (Estado fuerte con participación popular activa), disminución de la brecha entre ricos y pobres, políticas sociales contra la exclusión, nacionalización de las industrias básicas, límites al poder de la empresa privada, respeto a la Constitución y a los derechos humanos en general, libertad de expresión y pluralidad política (libre asociación), elecciones libres, imparciales y periódicas, y amplio margen a la iniciativa económica privada (de nuevo, regulada por un Estado fuerte) (25).
Todo cuanto han hecho las fuerzas económicas rebeladas contra la democracia venezolana durante los últimos cuatro años, atenta contra esa cultura política chavista, producida por el pueblo venezolano, fraguada a pulso y en jornadas memorables.
Corresponde al chavismo revolucionario, ese “hecho maldito” para la burguesía, productor y legatario de esta cultura política, sacudirse todo vestigio de sentido común antichavista, corrosivo, tóxico, desmoralizante, y ponerse a la altura de las circunstancias históricas. Y hacer que prevalezca la democracia.
Referencias.
(1) John William Cooke. Obras completas. Tomo V. La revolución y el peronismo. Colihue. Buenos Aires, Argentina. 2011. Pág. 221.
(2) John William Cooke, op. cit., pág. 224.
(3) John William Cooke, op. cit., pág. 223.
(5) Pasqualina Curcio, op. cit., pág. 6.
(6) Pasqualina Curcio. Los ciclos políticos del dólar paralelo. 17 de agosto de 2016.
(7) Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (2012-2016). Manipulación del tipo de cambio e inflación inducida (I), op. cit., pág. 18.
(8) Pasqualina Curcio, op. cit., pág. 19.
(10) Orlando Araujo. Venezuela violenta. Banco Central de Venezuela. Caracas, Venezuela. 2013. Pág. 102.
(11) Orlando Araujo, op. cit., pág. 105.
(12) Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (2012-2016). Manipulación del tipo de cambio e inflación inducida (I), op. cit., pág. 29.
(13) Pasqualina Curcio, op. cit., pág. 3.
(14) Reinaldo Iturriza López. Contra el malestar. 3 de marzo de 2008.
(15) Reinaldo Iturriza López. Desde que llegó el socialismo… (I). 10 de junio de 2010.
(16) Reinaldo Iturriza López. La repolarización antichavista: radicalización y diálogo. 19 de octubre de 2010.
(17) Reinaldo Iturriza López. ¿Qué será de Venezuela después de Chávez? 18 de marzo de 2013.
(18) Reinaldo Iturriza López. Confianza en nosotros mismos. 8 de enero de 2013.
(20) De las 43 víctimas mortales, 7 fueron asesinadas por efectivos policiales o militares, mientras que las otras 36 murieron como consecuencia de las acciones de los “guarimberos”. Ver: AVN. “Defensor del Pueblo: Fascismo fue causa principal de víctimas de las guarimbas”. 18 de enero de 2016.
(21) Reinaldo Iturriza López. Guerra económica: novedades en el frente. 20 de enero de 2015.
(22) Alfredo Serrano. El pensamiento económico de Hugo Chávez. Vadell Hermanos Editores. Caracas, Venezuela. 2014. Págs. 522-523.
(24) Carlos Marx. Obras escogidas. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Editorial Progreso. Moscú, URSS. Pág. 122.
(25) Reinaldo Iturriza López. ¿Qué ha sido del chavismo originario? 13 de mayo de 2010.

Un artículo de mi camarada y amigo Reinaldo Iturriza. De impelable lectura.CHAVISMO Y REVOLUCIÓN. ¿QUÉ PASA EN VENEZUELA?1.- El chavismo como “hecho maldito”.
El chavismo es, para decirlo con John William Cooke, “el hecho maldito de la política del país burgués” (1). Cooke se refería, claro está, al peronismo, en un texto de 1967, pero la sentencia aplica para el caso venezolano.Aluvional, policlasista, no es esto lo que lo define. Ni siquiera durante sus primeros años. El chavismo es, desde su gestación, un fenómeno “maldito” para la burguesía, porque aquello que le da cohesión no es su capacidad para aglutinar el descontento, sino su decidido antagonismo contra el statu quo. Antagonismo que adquirirá matices anticapitalistas con el paso de los años, al fragor de la lucha, y como lo asumirán de viva voz tanto Chávez como sus líneas de fuerzas más avanzadas.Si a comienzos de los años cuarenta del siglo veinte, Acción Democrática significó el ascenso de la clase media emergente, que a su vez hizo posible la incorporación ordenada de las clases populares a la escena política, siempre subordinada a la burguesía nacional y sometida a la voluntad del capital transnacional, y con el propósito de sentar las bases de la democracia liberal burguesa (tarea que ya había adelantado Medina Angarita), en el caso del chavismo el protagonismo descansa casi siempre en las clases populares, bien por voluntad expresa de Chávez, bien porque el propio chavismo demanda mayor participación y más radicalidad. Ya no es el sujeto que interviene “ordenadamente”, sino uno que emplea sus fuerzas en la refundación de la República, empresa histórica que pronto se traduce en la imposición de límites a los poderes económicos, y en las progresivas conquistas de derechos, particularmente económicos, sociales y culturales.Ese chavismo está vivo y coleando, a pesar de su apariencia muchas veces espectral, y de estar ausente de muchos de los análisis que se hacen sobre Venezuela. Omisión que obedece, con frecuencia, a la intención deliberada de continuar ignorando a los invisibles históricos, hoy sujetos políticos de un proceso de cambios revolucionarios, y otras veces a la ceguera de cierta izquierda que, impedida de ver realizada la revolución que siempre soñó, despacha como pesadilla la revolución que hacen los hombres y mujeres de carne y hueso. De nuevo, aplica para el chavismo lo que escribía Cooke a propósito del peronismo: “existe, está vivo y no será sepultado porque le disguste a los soñadores de la revolución perfecta, con escuadra y tiralíneas” (2).Con sus errores y sus aciertos, con sus defectos y sus virtudes, el chavismo ha sabido orientarse cuando “los confidentes de la historia perdieron el rumbo, y siguen sin comprender cada vez que en lugar del análisis retrospectivo con incógnitas ya resueltas, tienen que resolverse en medio de los hechos presentes y sus enigmas, sus complicaciones, sus abanicos de hipótesis” (3), para insistir con Cook.A contravía de quienes lo señalan como el culpable de imponer un “modelo fracasado”, del cual sería único e ilegítimo usufructuario, el chavismo es expresión de la crisis del capitalismo rentístico petrolero, y en particular de su correlato político. En cambio, las fuerzas económicas, políticas y sociales legatarias del capitalismo rentístico petrolero, que colapsara a finales de los años setenta del siglo veinte (el núcleo militar de lo que, a mediados de los noventa, se convertirá en un potente sujeto cívico-militar, comenzó a gestarse a comienzos de los ochenta), no han cesado un segundo en su empeño de derrotar la democracia bolivariana.2.- La rebelión de las fuerzas económicas que controlan el mercado.
Desorientada y sobrepasada por las circunstancias, la burocracia política chavista ha abusado de tal forma del enunciado “guerra económica”, que se corre el riesgo de vaciarlo completamente de sentido, cuando lo que urge es producir sentido sobre el brutal ataque del que está siendo víctima la sociedad venezolana.En parte, esta incapacidad para traducir políticamente la feroz avanzada de las fuerzas económicas contrarias a la revolución bolivariana, amén de los propios errores, explicaría el terreno ganado por la idea de que fenómenos como el desabastecimiento, la inflación o la escasez son responsabilidad del Gobierno nacional, cuando lo cierto es que la actual situación es consecuencia directa, en lo fundamental, del gobierno de facto que han impuesto las fuerzas económicas que controlan el mercado, fuerzas que tienen estrechos vínculos con la institucionalidad de un Estado que históricamente ha sido funcional a las elites.La guerra económica no es un invento de Nicolás Maduro ni comienza con su gobierno (abril de 2013). De hecho, el término fue acuñado por el mismo Chávez. En una serie de trabajos claves para entender la realidad venezolana, la economista Pasqualina Curcio identifica “las dos principales estrategias” de la guerra económica: 1) “inflación inducida a través de la manipulación del tipo de cambio en el mercado paralelo e ilegal”; y 2) “el desabastecimiento programado mediante la manipulación de los mecanismos de distribución de bienes esenciales para la vida”. Estas estrategias son viables dadas las características de la economía nacional: 1) “concentración de la producción, de las importaciones y de la distribución de los bienes y servicios en pocas manos, es decir, la presencia de monopolios y oligopolios (especialmente en mercados de bienes de primera necesidad o requeridos en la producción y para el transporte)”; y 2) “la alta dependencia de las importaciones” (4).Curcio identifica el inicio de la escalada contra la economía nacional, a través de la manipulación del tipo de cambio paralelo e ilegal, en julio de 2012, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral presidencial. “A partir de agosto de 2012 se registró un cambio en la función de tendencia de la serie de datos, pasando a ser exponencial. Es decir, a partir de agosto de 2012 y de manera repentina se comienza a evidenciar un comportamiento atípico del tipo de cambio en el mercado paralelo, el cual no se corresponde con el registrado históricamente ni desde 1999, ni desde 1983” (5).Si la variación promedio anual del tipo de cambio paralelo e ilegal entre 1999 (inicio del gobierno de Chávez) y 2011 había sido de 26%, entre 2012 y 2015 fue de 223%, comportándose de la siguiente manera: 31% en 2012 con respecto a 2011, 224% en 2013 en relación con 2012, 161% en 2014 respecto de 2013 y 475% en 2015 respecto a 2014.Explica Curcio: “El tipo de cambio paralelo e ilegal muestra un patrón en su comportamiento. Resalta el hecho de que las variaciones intermensuales son positivas y cada vez mayores los meses previos a aquellos en los que se celebraron procesos electorales o en los que el pueblo venezolano vivió momentos de alta tensión política. Inmediatamente después del evento político o de haber acudido a las urnas electorales, se registran variaciones que se van haciendo cada vez menores, aunque generalmente positivas, y en algunos casos llegan a ser negativas… Desde mediados de 2012 este patrón se ha intensificado. A partir de ese momento las variaciones fueron, la mayoría de las veces, positivas, pero además muy elevadas. El dólar paralelo e ilegal aumentó 10.940% entre agosto 2012 y junio 2015, pasando de 9,42 Bs/US$ a 1.040 Bs/US$. Las variaciones más altas se registraron los meses de octubre 2012 (momento que coincide con las elecciones presidenciales en las que vence Hugo Chávez), diciembre del mismo año (cuando se realizaron los comicios para elegir gobernadores en los 24 estados del país), abril 2013 (al realizarse nuevamente elecciones presidenciales como consecuencia del fallecimiento del presidente Hugo Chávez), diciembre 2013 (durante las elecciones municipales). A partir de finales del año 2013 el incremento del dólar paralelo ha sido sostenido y desproporcionado hasta enero de 2016” (6). El 6 de diciembre de 2015 se realizaron elecciones parlamentarias, en las que el chavismo resultó derrotado.Este patrón de comportamiento del tipo de cambio paralelo e ilegal se asemeja al observado en los índices de inflación: entre 1998 y 2011 la tendencia es lineal, con un mínimo de 12,3% en 2001 y un máximo de 31,2% en 2002 (año del golpe de Estado y del paro-sabotaje económico), hasta que inicia un incremento exponencial en 2012. Así, la inflación en 2013 será de 56,2%, en 2014 ascenderá a 68,5%, hasta alcanzar 180,9% en 2015.Curcio no sólo demuestra que el comportamiento del tipo de cambio paralelo e ilegal no guarda relación con el nivel de las reservas internacionales, la liquidez monetaria o la supuesta restricción en el flujo de asignación de divisas. Además, constata que entre 1999 y 2014, del total de ingresos en divisas, 98% de los cuales depende del petróleo, 65% se dedicó a la importación de bienes, y del total asignado a importaciones, 94% fue al sector privado.Entre 1999 y 2013, las importaciones representaron el 35% del PIB. “Alrededor del 20% de los bienes importados se dirige al consumo final”, mientras que “el 58% corresponde a importaciones para el consumo intermedio, las materias primas e insumos necesarios para los procesos de producción”. Esto quiere decir que casi el 80% “de los bienes que importamos se incorporan a los procesos de producción y forman parte de las estructuras de costos de las empresas” (7).Más grave aún, apenas un 3% de las unidades económicas registradas en el país controla las divisas para importaciones. Luego, “la referencia que tienen las empresas importadoras para fijar y convertir los precios a bolívares es el tipo de cambio. Es por ello que en Venezuela, el tipo de cambio es determinante sobre la economía real, ya que son los monopolios importadores los que tienen el poder de fijar los precios de los bienes, en su mayoría insumos para la producción. Aguas abajo en el proceso de producción los costos se van calculando con base en los precios de los bienes importados. El tipo de cambio sirve como marcador de los precios de los bienes que se producen y comercializan internamente” (8). La clave es: ¿qué tipo de cambio utilizan los monopolios importadores como referencia para fijar precios? El tipo de cambio paralelo e ilegal, que es 14,5 veces mayor que el valor real estimado de la moneda nacional.En apretado resumen, de esta manera operan las fuerzas económicas que promueven activamente la guerra económica contra la sociedad venezolana, trayendo como consecuencia una drástica disminución del poder adquisitivo de la población. Además, Curcio demuestra que, contrario a lo que podría suponerse, la producción de los alimentos de mayor consumo no sólo no ha disminuido, sino que, al menos en el período que va desde el primer trimestre de 2012 al segundo trimestre de 2015, el consumo fue constante, tanto en los venezolanos de mayores recursos como en los de bajos recursos.Curcio precisa que la práctica de desabastecimiento programado data de 2003, afectando a uno o pocos productos. Hasta 2013, en que la práctica se generaliza. “En el caso venezolano, desde 2003, los niveles de desabastecimiento no han guardado relación con los niveles de producción. Tanto la producción como la importación se han mantenido relativamente constantes. Por lo tanto, esa escasez, que se mide en los anaqueles de los establecimientos, está asociada a bienes que han sido producidos pero que no han sido colocados de manera regular, oportuna y en cantidades suficientes en los estantes de los establecimientos comercializadores… Los bienes, luego de múltiples dificultades e inconvenientes (largas colas o mayores precios en los mercados ilegales: ‘bachaqueo’) han sido adquiridos y consumidos por la población. En otras palabras, los bienes fueron producidos y también vendidos… las empresas han seguido produciendo, distribuyendo (con otras prácticas) y vendiendo” (9).La rebelión de las fuerzas económicas que controlan el mercado está encabezada por la burguesía comercial importadora, cuya liderazgo ostentan los monopolios y oligopolios del sector alimentos. Las penurias que ha debido padecer el pueblo venezolano durante los últimos cuatro años son consecuencia, en lo fundamental, del ejercicio de un poder tiránico, que nadie eligió, que siempre ha desconocido la voluntad popular, y al que poco le importa guardar las formas democráticas.En su “Venezuela violenta”, Orlando Araujo se refería a “una oligarquía de comerciantes y banqueros” que va “prosperando y acumulando un poderío económico que se traduce en poderío político y que se refleja en la vida institucional. No es una clase creadora de riqueza como históricamente fue la burguesía en las primeras etapas del capitalismo. Esta clase no inicia el capitalismo en Venezuela, es sencillamente la proyección colonial de un sistema capitalista foráneo más avanzado. Su papel es el de agente de ese capitalismo, su función es intermediaria y su poder económico es derivado de otro fundamental y mayor. Sus ingresos no provienen de una combinación arriesgada de factores de producción sino de una comisión: la comisión del intermediario que compra afuera y vende adentro. No es, pues, una burguesía productora sino una burguesía estéril” (10).En contraste, identificaba la emergencia (en 1968) “de una burguesía llamada con cierto optimismo ‘burguesía nacionalista’ constituida por un grupo cada día más numeroso de empresarios nuevos que, dentro de la agricultura y de la industria, están dedicados a la producción interna de bienes nacionales. Son los agricultores capitalistas y los industriales manufactureros. Su aparición es de reciente data y sólo puede estudiarse como un fenómeno de posguerra, aún en plena evolución y sin una fisonomía definitiva y precisa” (11).De acuerdo a la explicación de Curcio, el protagonismo en la guerra económica de eso que Araujo denominó “burguesía estéril”, y el consecuente aumento desproporcionado de los precios, ha obligado a la población a reorientar el gasto, dando prioridad a alimentos, salud y transporte, justamente sectores de la economía a merced de los monopolios y oligopolios importadores. Mientras tanto, la disminución de la demanda de bienes considerados no prioritarios ha repercutido en la baja de la producción de la industria manufacturera. “Las disminuciones en los volúmenes de producción por parte de estas empresas, y por lo tanto de sus niveles de ganancia, es una consecuencia de la guerra económica que no sólo está afectando a los hogares por la vía de la pérdida del poder adquisitivo, sino también, y especialmente a partir del segundo semestre de 2015, a las empresas de estos sectores no prioritarios. Hasta cierto momento, la guerra económica afectó sólo a los hogares venezolanos y a la clase trabajadora, no obstante actualmente ha repercutido sobre los niveles de ganancia de las empresas” (12).En otras palabras, la “burguesía estéril” no sólo atenta contra el pueblo venezolano: además, afecta severamente los intereses de lo poco que puede llegar a haber de “burguesía productora”.3.- Nicolás Maduro y lucha de clases.
Además de la dependencia de las importaciones y del control que ejercen monopolios y oligopolios en sectores claves de la economía nacional, Curcio identifica una tercera debilidad: “La deficiente y baja intervención del Estado en la economía, como regulador de los monopolios” (13).Con mucha frecuencia, con demasiada ligereza, y con muy poca rigurosidad en el análisis, suele atribuirse esta debilidad a la falta de decisión de Nicolás Maduro. En otras palabras, la deficiente intervención del Estado en la economía obedecería al deficiente desempeño del Presidente. Sin pretender desconocer sus obligaciones como Jefe de Estado, me parece que hay que comenzar por poner las cosas sobre la balanza.En primer lugar, dejemos sentado una cuestión básica: como resulta por demás evidente, la guerra económica contra el pueblo venezolano arrecia con una intensidad sin precedentes justo cuando inicia la campaña electoral presidencial, en julio de 2012, con el claro propósito de favorecer al candidato de la burguesía, Henrique Capriles Radonski. Planteado en términos clásicos, la guerra económica no es otra cosa que una expresión nítida de la agudización de la lucha de clases.Una circunstancia histórica a la que nos hemos referido en otra parte, y que suele soslayarse, suscitando toda clase de equívocos analíticos, es el giro táctico (14) que adoptan las fuerzas antichavistas, como consecuencia de su lectura de los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006, y en las que resultara vencedor Hugo Chávez con amplísimo margen (62,8% contra 36,9% del principal candidato opositor). Con tales elecciones culminó una etapa caracterizada por sucesivas y estruendosas derrotas del antichavismo, empeñado hasta entonces en recuperar el control del Gobierno por la vía violenta. A partir de 2007, se emplea a fondo en una “estrategia de desgaste” (15), “reconociendo” la legitimidad del chavismo, haciendo énfasis en la crítica de la “ineficiencia” gubernamental, mimetizándose con el chavismo, apropiándose parcialmente de sus ideas-fuerza, resignificándolas. Su intención, muy clara, era horadar al chavismo desde dentro, y en esto consistía, a grandes rasgos, la repolarización antichavista (el reconocimiento, de hecho, de que constituía una minoría, y de que para llegar a ser mayoría tenía que conquistar o por lo menos provocar la desmovilización de una parte del antichavismo) (16).Esta “estrategia de desgaste” casi llega al paroxismo justo cuando inicia la guerra económica: durante la campaña presidencial de 2012, con un Capriles Radonski autoproclamándose candidato “progresista”, repitiendo de manera textual frases empleadas frecuentemente por Chávez e imitando incluso su lenguaje corporal (17).La victoria del comandante Chávez el 7 de octubre de 2012 (con el 55% de la votación) constituyó, al mismo tiempo, un importante revés para esta “estrategia de desgaste”, lo que sumió al antichavismo en un peligroso estado de “precariedad estratégica” (18). Mientras Chávez, en su célebre “golpe de timón” (discurso del 20 de octubre de 2012), reafirmaba el carácter democrático, revolucionario, socialista y comunal del proceso bolivariano, predominaba la incertidumbre sobre las estrategias a adoptar por parte del antichavismo. La pregunta central era: ¿retomaría la vía violenta?Cuando se afirma que el presidente Nicolás Maduro ha debido sortear en poco más de tres años el equivalente de los ataques que recibió Chávez en catorce años, no se está incurriendo en una exageración. Pronto, la referida “precariedad estratégica” se expresó en una profundización de la guerra económica (suerte de repolarización salvaje antichavista), como ya hemos visto, pero también en un rebrote de la violencia antichavista, primero entre el 15 y el 19 de abril de 2013, con saldo de 11 personas asesinadas (19), y luego con las “guarimbas” entre febrero y junio de 2014, que dejaron un saldo de 43 muertos y 878 lesionados (20). Es decir, el empleo de todas las formas de lucha contra el Gobierno bolivariano, y fundamentalmente contra su base social de apoyo, como expresión de las disputas inter-burguesas por la dirección del antichavismo.En la medida en que se desarrollaban estas disputas inter-burguesas, con su saldo de muerte, sufrimiento y destrucción, principalmente en el campo popular, y mientras la guerra económica suscitaba el enfrentamiento intra-clases populares (21), con la generalización del fenómeno del “bachaqueo”, tenía lugar un conflicto sordo, incruento, escasa y pobremente analizado: la agudización de la lucha de clases a lo interno del movimiento chavista, con sus respectivas expresiones en el Gobierno nacional, y en general en la institucionalidad del Estado.Ser capaces de explicar, por ejemplo, cómo es que una parte de la burocracia actúa favoreciendo a los monopolios u oligopolios importadores, o a los intereses de la banca, es una deuda enorme que tiene consigo mismo el chavismo revolucionario, disperso a lo largo y ancho del país, en general desarticulado, sumergido en sus territorios, en buena medida impulsando dinámicas comunales, desvinculado de las iniciativas que promueve la burocracia política. Este chavismo está en la obligación histórica de producir un análisis que, por ilustrarlo conforme el hilo discursivo desarrollado en este trabajo, complemente el análisis de la actuación de las fuerzas económicas realizado por economistas como Pasqualina Curcio.Hablamos de un chavismo que no se siente representado en partido político alguno, mucho menos en el autodenominado “chavismo crítico”, que no se identifica con casi ningún integrante del alto gobierno, y que de manera mayoritaria sigue expresando su apoyo, a pesar de todo, a Nicolás Maduro.Haciendo balance del “pensamiento económico chavista”, Alfredo Serrano explicaba cómo éste “evitaba copiar los intentos de cambio de matriz productiva desde la base del desarrollismo de la teoría de la dependencia. Quería algo propio, algo específico que aprendiera de los errores del pasado. El cambio de matriz productiva, para la economía chavista, consistía en sustituir productos e importaciones, pero siempre y cuando esto fuera acompañado obligatoriamente por una sustitución de productores. En otras palabras, si no se insertan nuevos productores, pequeños y medianos, asociaciones, cooperativas, poder económico comunal, también el Estado cuando sea pertinente, el cambio de la matriz productiva se trunca, o es sólo parcial, porque sólo se generarán nuevos productos pero con los mismos productores, perpetuando el proceso de acumulación injusta y mal repartida” (22).Pues bien, esa base de “nuevos productores” no sólo existe, aunque dispersa, como ya hemos dicho, sino que constituye actualmente lo más lúcido del chavismo. Salvo el presidente Nicolás Maduro, ¿quién le habla a este chavismo? ¿Quién establece relaciones con él en términos de alianza y no de tutelaje, ni de manera clientelar?Más allá de estas preguntas, e incluso al margen de las infelices declaraciones de funcionarios del alto gobierno evaluando negativamente las “expropiaciones”, sin el menor asomo de análisis sobre las causas de la improductividad de algunas empresas bajo control estatal o de los trabajadores, es necesario preguntarse: ¿cuál es la correlación de fuerzas que impera en el alto gobierno respecto de la orientación económica que debe asumirse para contener el ataque de las fuerzas económicas monopólicas u oligopólicas contra la sociedad venezolana? ¿Cuál es la correlación de fuerzas que impera aguas abajo? ¿Cuál es la posición de los cuadros medios o del funcionario promedio, digamos, en Petróleos de Venezuela, Banca y Finanzas, Industria y Comercio, y en general en las instituciones agrupadas en la Vicepresidencia de Economía?De igual forma, más allá de las orientaciones generales dadas por Nicolás Maduro, e independientemente de la voluntad de individuos, ¿cuáles son las principales actuaciones y decisiones de las instituciones directamente relacionadas con el área económica? ¿Con qué actores económicos privados se establecen alianzas, acuerdos, negociaciones? En efecto, muchas de las actuaciones son públicas, pero no la mayoría. Esta opacidad de las actuaciones explica, en parte, la dificultad para hacernos una idea precisa de la correlación de fuerzas entre, digámoslo de una vez, las tendencias reformistas, que apuestan por la negociación con las mismas fuerzas que hoy desestabilizan la democracia venezolana, y las tendencias revolucionarias que, precisamente porque atravesamos por un período particularmente difícil en lo económico, se orientan por los principios del “pensamiento económico chavista”, antagonizan con la “burguesía estéril” y, para decirlo con las palabras empleadas por Chávez en su última alocución (8 de diciembre de 2012), actúan “junto al pueblo siempre y subordinado a los intereses del pueblo” (23).Dado el carácter cívico-militar del sujeto chavista, imposible dejar de hacerse la pregunta: ¿cuál es la correlación de fuerzas a lo interno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana respecto de los asuntos aquí expuestos?Las más de las veces, y frecuentemente con manifiesta dificultad, el comandante Chávez tuvo la capacidad para arbitrar entre las distintas tendencias, logrando imponer el rumbo a seguir, valga decir, casi siempre el revolucionario. ¿Alguien puede ser tan ingenuo como para ignorar que, al margen de sus virtudes y defectos, de sus dotes como líder político, Nicolás Maduro no sólo se enfrentaría a mayores dificultades, sino que, inevitablemente, sería muchas veces presa de las circunstancias, un rehén de las luchas entre tendencias, con sus correspondientes efectos disgregadores, y muy a pesar de sus deseos?Nicolás Maduro ha debido sortear dificultades, limitaciones objetivas, tanto a lo interno del movimiento chavista, como en la lucha contra el antichavismo, enfrascado como está éste en su propia lucha por el liderazgo, lo que, como ya hemos planteado, ha supuesto nada más y nada menos que violencia fratricida y una brutal guerra económica contra el pueblo venezolano.4.- Defender la cultura política chavista.
En “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, Carlos Marx advertía sobre los peligros que implicaba creerse “por encima del antagonismo de clases en general” e incorporarse a la lucha sin “examinar los intereses y las posiciones de las distintas clases”. El resultado, explicaba, siempre es el fracaso, por demás inasimilable: “o bien ha fracasado todo por un detalle de ejecución, o ha surgido una casualidad imprevista que ha malogrado la partida por esta vez” (24).La situación por la que atraviesa la democracia venezolana, las extraordinarias circunstancias que ha debido enfrentar la revolución bolivariana, sobre todo a partir de agosto de 2012, la derrota electoral del 6 de diciembre de 2015: nada de esto obedece a detalles de ejecución o a casualidades imprevistas. Las causas hay que buscarlas en las estrategias de las fuerzas enfrentadas, en sus posiciones e intereses.Poner el énfasis en la figura presidencial, que es lo que hace la mayoría de quienes se deslindan del “madurismo”, en los hechos de corrupción, en la “falta de gobierno” o en la “anomia” imperante, en la “descomposición moral” del pueblo venezolano, entre otros tópicos muy socorridos en los últimos tiempos, en el mejor de los casos nos limita a sacar conclusiones a partir de una valoración de los efectos de la guerra económica, y en el peor nos pone en la penosa situación de reproducir el sentido común antichavista, apenas cuatro años después de que su liderazgo se viera obligado a hacer todo lo contrario: reproducir (una mala copia de) la cultura política chavista.En 2010, cierto estudio del Centro Gumilla aportó información clave respecto de la valoración que sobre la democracia tenía la sociedad venezolana, luego de once años de revolución bolivariana. Entonces, para casi dos terceras partes de la población, la democracia significaba: Estado fuerte, democratización política (Estado fuerte con participación popular activa), disminución de la brecha entre ricos y pobres, políticas sociales contra la exclusión, nacionalización de las industrias básicas, límites al poder de la empresa privada, respeto a la Constitución y a los derechos humanos en general, libertad de expresión y pluralidad política (libre asociación), elecciones libres, imparciales y periódicas, y amplio margen a la iniciativa económica privada (de nuevo, regulada por un Estado fuerte) (25).Todo cuanto han hecho las fuerzas económicas rebeladas contra la democracia venezolana durante los últimos cuatro años, atenta contra esa cultura política chavista, producida por el pueblo venezolano, fraguada a pulso y en jornadas memorables.Corresponde al chavismo revolucionario, ese “hecho maldito” para la burguesía, productor y legatario de esta cultura política, sacudirse todo vestigio de sentido común antichavista, corrosivo, tóxico, desmoralizante, y ponerse a la altura de las circunstancias históricas. Y hacer que prevalezca la democracia.Referencias.(1) John William Cooke. Obras completas. Tomo V. La revolución y el peronismo. Colihue. Buenos Aires, Argentina. 2011. Pág. 221.(2) John William Cooke, op. cit., pág. 224.(3) John William Cooke, op. cit., pág. 223.(4) Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (2012-2016). Manipulación del tipo de cambio e inflación inducida (I). 5 de abril de 2016. Pág. 3.(5) Pasqualina Curcio, op. cit., pág. 6.(6) Pasqualina Curcio. Los ciclos políticos del dólar paralelo. 17 de agosto de 2016.(7) Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (2012-2016). Manipulación del tipo de cambio e inflación inducida (I), op. cit., pág. 18.(8) Pasqualina Curcio, op. cit., pág. 19.(9) Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (2012-2016). ¿Control de precios o boicot en el suministro? (II). 25 de abril de 2016. Págs. 3-4.(10) Orlando Araujo. Venezuela violenta. Banco Central de Venezuela. Caracas, Venezuela. 2013. Pág. 102.(11) Orlando Araujo, op. cit., pág. 105.(12) Pasqualina Curcio. La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela (2012-2016). Manipulación del tipo de cambio e inflación inducida (I), op. cit., pág. 29.(13) Pasqualina Curcio, op. cit., pág. 3.(14) Reinaldo Iturriza López. Contra el malestar. 3 de marzo de 2008.(15) Reinaldo Iturriza López. Desde que llegó el socialismo… (I). 10 de junio de 2010.(16) Reinaldo Iturriza López. La repolarización antichavista: radicalización y diálogo. 19 de octubre de 2010.(17) Reinaldo Iturriza López. ¿Qué será de Venezuela después de Chávez? 18 de marzo de 2013.(18) Reinaldo Iturriza López. Confianza en nosotros mismos. 8 de enero de 2013.(19) Foro Itinerante de Participación Popular. Víctimas de la arrechera. La violencia fascista en Venezuela del 15 al 19 de abril de 2013.(20) De las 43 víctimas mortales, 7 fueron asesinadas por efectivos policiales o militares, mientras que las otras 36 murieron como consecuencia de las acciones de los “guarimberos”. Ver: AVN. “Defensor del Pueblo: Fascismo fue causa principal de víctimas de las guarimbas”. 18 de enero de 2016.(21) Reinaldo Iturriza López. Guerra económica: novedades en el frente. 20 de enero de 2015.(22) Alfredo Serrano. El pensamiento económico de Hugo Chávez. Vadell Hermanos Editores. Caracas, Venezuela. 2014. Págs. 522-523.(23) Transcripción completa de las palabras del Presidente Chávez en su última cadena nacional (8/12/12).(24) Carlos Marx. Obras escogidas. El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Editorial Progreso. Moscú, URSS. Pág. 122.(25) Reinaldo Iturriza López. ¿Qué ha sido del chavismo originario? 13 de mayo de 2010.
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1. Chavismo as "fucking done."
Chavismo is, to say with John William Cooke, "the damn fact bourgeois country policy" (1). Cooke was referring, of course, Peronism, in a text of 1967, but the sentence applies to the Venezuelan case.
Alluvial, multiclass, is not what defines it. Even during his early years. Chavismo is, from its inception, a "cursed" phenomenon for the bourgeoisie, because that which gives cohesion is not its ability to bind discontent, but its strong antagonism against the status quo. Antagonism to acquire anti-capitalist overtones over the years, the heat of battle, and as viva voce assume both Chavez and most advanced lines of forces.
If the early forties of the twentieth century, Accion Democratica meant the rise of the emerging middle class, which in turn made possible the orderly incorporation of the working class to the political scene, always subordinated to the national bourgeoisie and subject to the will of transnational capital, and in order to lay the foundations of bourgeois liberal democracy (a task that had already advanced Medina Angarita), in the case of Chavez prominence rests almost always on the popular classes, or by express will of Chavez, Chavismo itself well because demand greater participation and more radical. It is no longer the subject involved "orderly", but one who uses his strength in the re-founding of the Republic, historical company that soon translates into the imposition of limits on economic powers, and the progressive conquests of rights, particularly economic , social and cultural rights.
That Chavez is alive and well, despite their appearance often spectral, and be absent from many of the analyzes made about Venezuela. Omission obeying often the deliberate intention to continue ignoring the historical invisible, today political subjects of a process of revolutionary change, and sometimes blindness of some left that prevented from seeing made the revolution ever dreamed, dispatched as a nightmare the revolution that men and women of flesh and bone. Again, apply for Chavismo what Cooke wrote apropos of Peronism: "exists, is alive and not be buried because he dislikes the dreamers of the perfect revolution, with square and tiralíneas" (2).
With their mistakes and successes, with its flaws and virtues, Chavez has managed to orient themselves when "the confidants of history lost their way, and still do not understand each time instead of retrospective analysis with unknowns and resolved, must be resolved in the midst of present facts and enigmas, its complications, their fans hypothesis "(3) to insist Cook.
A counter to those who point out as the culprit to impose a "failed model", which would be unique and illegitimate beneficial owner, Chavismo is an expression of the crisis of oil rentier capitalism, and particularly its political counterpart. Instead, political and economic forces, and social legatees of the oil rentier capitalism, which collapsed in the late seventies of the twentieth century (the military core of what the mid-nineties, will become a powerful subject civilian-military , began to take shape in the early eighties), they have continued one second in their efforts to defeat the Bolivarian democracy.
2. Rise of the economic forces that control the market.Disoriented and overwhelmed by circumstances, the Chavista political bureaucracy has abused so the statement "economic war" that the risk of completely empty of meaning runs when what is urgently needed is to produce sense of the brutal attack being victim Venezuelan society.
In part, this inability to translate politically fierce advanced of the anti-Bolivarian Revolution, apart from mistakes economic forces explain the ground gained by the idea that phenomena as shortages, inflation or shortages are the responsibility of the Government national, when the truth is that the current situation is a direct consequence, fundamentally, the de facto government have imposed economic forces that control the market forces that have close ties with the institutions of a state that has historically been functional the elites.
The economic war is not an invention of Nicolas Maduro and begins with his government (April 2013). In fact, the term was coined by Chavez himself. In a series of key works to understand the Venezuelan reality, the economist Pasqualina Curcio identifies "the two major strategies" economic war: 1) "induced through manipulation of the exchange rate in the parallel and illegal market inflation"; and 2) "scheduled by manipulating the mechanisms of distribution of essential goods shortages for life." These strategies are feasible given the characteristics of the national economy: 1) "concentration of production, import and distribution of goods and services in a few hands, ie, the presence of monopolies and oligopolies (especially in markets necessities or required in the production and transport) "; and 2) "high dependence on imports" (4).
Curcio identifies the beginning of the escalation against the national economy, through manipulation of the parallel and illegal change in July 2012, coinciding with the start of the presidential election campaign. "From August 2012 a change was recorded in the trend function of the data series, becoming exponential. That is, from August 2012 and suddenly begins to show an atypical behavior of the exchange rate in the parallel market, which does not correspond to the recorded historically and since 1999, or since 1983 "(5).
If the annual average variation of the parallel and illegal change between 1999 (start of the Chavez government) and 2011 was 26%, between 2012 and 2015 it was 223%, behaving as follows: 31% in 2012 compared by 2011, 224% in 2013 in relation to 2012, 161% in 2014 compared to 2013 and 475% in 2015 compared to 2014.
Curcio explains: "The type of parallel and illegal change shows a pattern in their behavior. It highlights the fact that monthly changes are positive and increasing the months before those in which elections were held or where the Venezuelan people lived moments of high political tension. Immediately after the political or have gone to the polls event variations are becoming smaller and smaller, although generally positive are recorded, and in some cases become negative ... Since mid-2012 this pattern has intensified. From that time variations were, most of the time, positive but also very high. The parallel and illegal dollar rose 10,940% between August 2012 and June 2015, from 9.42 Bs / US $ 1,040 Bs / US $. The highest variations during October 2012 (time coinciding with the presidential elections in which expires Hugo Chavez), December of the same year were recorded (when the elections were held to elect governors in 24 states), April 2013 (the presidential elections were held again following the death of President Hugo Chavez), December 2013 (during municipal elections). From the end of 2013 the increase in parallel dollar has been sustained and disproportionate to January 2016 "(6). On December 6, 2015 parliamentary elections in which Chavez was defeated performed.
This pattern of behavior of the parallel and illegal change resembles that seen in inflation rates: between 1998 and 2011 the trend is linear, with a minimum of 12.3% in 2001 and up to 31.2% in 2002 (year of the coup and economic sabotage strike) until starts an exponential increase in 2012. Thus, inflation in 2013 will be 56.2% in 2014 will amount to 68.5% to 180.9 % in 2015.
Curcio shows not only that the behavior of the parallel exchange rate and illegal unrelated to the level of international reserves, monetary liquidity or the alleged restriction in the flow of foreign exchange allocation. Also notes that between 1999 and 2014, the total foreign exchange earnings, 98% of which depends on oil, 65% was dedicated to the import of goods, and in the allocation of imports, 94% went to the private sector.
Between 1999 and 2013, imports accounted for 35% of GDP. "About 20% of imported goods goes to final consumption" while "58% are imports for intermediate consumption, raw materials and inputs needed for production processes". This means that almost 80% "of the goods we import are incorporated into the production process and are part of the cost structures of companies" (7).
More seriously, only 3% of economic units registered in the country foreign exchange controls for imports. Then, "the reference with importing companies to fix prices and convert bolivars is the exchange rate. That is why in Venezuela, the exchange rate is decisive on the real economy, since they are monopolies importers who have the power to fix the prices of goods, mostly production inputs. Downstream in the production process are calculating the costs based on prices of imported goods. The exchange rate serves as a marker of prices of goods produced and marketed internally "(8). The key is: what exchange rate used as a reference monopolies importers to fix prices? The parallel and illegal change, which is 14.5 times higher than the actual estimated value of the national currency.
In brief summary, so the economic forces operate actively promote the economic war against Venezuelan society, consequently resulting in a drastic decline in purchasing power of the population. In addition, Curcio shows that, contrary to what one might expect, the production of food most consumed not only has not decreased, but, at least in the period from the first quarter of 2012 to the second quarter of 2015, consumption was constant, both Venezuelans greater resources and the poor.
Curcio states that the practice of shortages scheduled dates from 2003, affecting one or a few products. Until 2013, the practice was widespread. "In Venezuela, since 2003, levels of supply shortages have no relation to production levels. Both production and imports have remained relatively constant. Therefore, this shortage, measured on the shelves of stores, is associated with goods that have been produced but have not been placed on a regular, timely and in sufficient quantities on the shelves of retailers establishments ... Goods after many difficulties and disadvantages (long lines or higher prices in illegal markets 'bachaqueo') they have been purchased and consumed by the population. In other words, the goods were produced and sold ... companies have continued producing, distributing (with other practices) and selling "(9).
Rise of the economic forces that control the market is led by the commercial bourgeoisie importer, whose leadership hold monopolies and oligopolies food sector. The hardships they had to suffer the Venezuelan people for the last four years are therefore fundamentally, the exercise of a tyrannical power, no one chose, which has always ignored the popular will, and who cares little keep democratic forms .
In his "violent Venezuela" Orlando Araujo referred to "an oligarchy of merchants and bankers" that will "prosper and accumulating an economic power that translates into political power and that is reflected in the institutional life. It is not a creative kind of wealth as historically was the bourgeoisie in the early stages of capitalism. This class does not start capitalism in Venezuela, is simply the colonial projection of a more advanced foreign capitalist system. His role is that capitalism agent, its function is intermediate and economic power is derived from another fundamental and higher. Your income does not come from a risky combination of factors of production but of a commission: the commission of an intermediary who buys and sells inside out. It is, therefore, a producer bourgeoisie but a sterile bourgeoisie "(10).
In contrast, identified the emergence (in 1968) "of a bourgeoisie call with some optimism 'nationalist bourgeoisie' consists of a group becoming more numerous day of new entrepreneurs within agriculture and industry, are dedicated to domestic production of domestic goods. They are capitalist farmers and industrial manufacturing. Their appearance is of recent data and can only be studied as a phenomenon of war, still evolving and without a definitive physiognomy and accurate "(11).
According to the explanation of Curcio, the leading role in the economic war that Araujo called "sterile bourgeoisie" and the consequent disproportionate increase in prices, it has forced people to reorient spending, giving priority to food, health and transport sectors of the economy just at the mercy of monopolies and oligopolies importers. Meanwhile, lower demand for goods considered non-priority has affected the decline in manufacturing production. "The decreases in production volumes by these companies, and therefore their profit levels is a consequence of the economic war that is not only affecting households by way of the loss of purchasing power; also and especially from the second half of 2015, companies of these non-priority sectors. To some time, the economic war affected only Venezuelan households and the working class, however has now impacted on profit levels of companies "(12).
In other words, the "sterile bourgeoisie" not only violates the Venezuelan people also severely affects the interests of the little that can get to be of "producer bourgeoisie."
3. Nicolas Maduro and class struggle.In addition to the dependence on imports and the control exercised by monopolies and oligopolies in key sectors of the national economy, Curcio identifies a third weakness: "Poor and low state intervention in the economy, as a regulator of monopolies" (13) .
Very often too lightly, and with very little rigor in the analysis, often it attributed this weakness to the lack of decision Nicolas Maduro. In other words, poor state intervention in the economy obey the poor performance of the President. Without pretending to ignore his duties as head of state, I think we have to start putting things on the scale.
First, let sit a basic question: as it is starkly evident, the economic war against the Venezuelan people raging with unprecedented intensity just when you start the presidential election campaign in July 2012, with the clear purpose of promoting the candidate of the bourgeoisie, Henrique Capriles. Posed in classical terms, the economic war is nothing but a clear expression of the sharpening of the class struggle.
A historical circumstance to which we have referred elsewhere, and often overlooked, raising all kinds of analytical equivocation, it is the tactical pivot (14) adopting the anti-Chavez forces, as a result of reading the results of presidential elections of December 3, 2006, and the winning party Hugo Chavez with very wide margin (62.8% vs. 36.9% of the main opposition candidate). With such elections ended a stage characterized by successive defeats Chavez opponents and thundering, then bent to regain control of the government by violent means. Since 2007, it is used to fund a "strategy of attrition" (15), "acknowledging" the legitimacy of Chavez, emphasizing the criticism of government "inefficiency", mimicking Chavez, partially appropriating their ideas -force, resignificándolas. His intention, very clear, was pierce Chavismo from within, and this was, broadly speaking, the anti-Chavez repolarization (recognition, in fact, that it constituted a minority, and that to become majority had to conquer or at least lead to the demobilization of part of Chavez opponents) (16).
This "strategy of attrition" almost reaches the right paroxysm when you start the economic war: during the presidential campaign of 2012, with Capriles self-proclaimed candidate "progressive", repeating verbatim phrases frequently used by Chavez and imitating even their body language ( 17).
The victory of commander Chavez on October 7, 2012 (with 55% of the vote) formed at the same time, a major setback for this "strategy of attrition", which plunged the Chavez opponents in a dangerous state of "strategic insecurity "(18). While Chavez, in his famous "change of direction" (speech of October 20, 2012), reaffirmed the democratic, revolutionary, socialist and communal character of the Bolivarian process, prevailing uncertainty about the strategies to be adopted by the Chavez opponents. The central question was: would resume violent means?
When it is said that President Nicolas Maduro has had to overcome in just over three years, the equivalent of the attacks received by Chavez in fourteen years, no exaggeration is failing. Soon, the aforementioned "strategic insecurity" was expressed in a deepening economic war (sort of anti-Chavez wild repolarization), as we have seen, but also in a resurgence of the anti-Chavez violence, first between 15 and 19 April 2013, killing 11 people killed (19), and then with the "guarimbas" between February and June 2014, which left 43 dead and 878 injured (20). That is, the use of all forms of struggle against the Bolivarian government, and fundamentally against its social base of support, as an expression of inter-bourgeois disputes over the leadership of Chavez opponents.
To the extent that these inter-bourgeois disputes were developed, with the balance of death, suffering and destruction, especially in the popular field, and as the economic war gave rise to the intra-class confrontation popular (21), with the widespread phenomenon the "bachaqueo", took place a deaf, bloodless, poor and poorly analyzed conflict: the sharpening of the class struggle internally the Chavista movement, with their respective terms in the national government, and generally in state institutions.
Being able to explain, for example, how a part of the bureaucracy acts favoring monopolies or oligopolies importers, or the interests of the bank, is a huge debt to himself the revolutionary Chavista dispersed throughout the country generally disjointed, immersed in their territories, driving dynamics largely communal, unlinked initiatives promoting political bureaucracy. This Chavismo is in the historical obligation to produce an analysis which, according illustrate the discursive thread developed in this work, complements the analysis of the performance of economic forces by economists as Pasqualina Curcio.
We talked about a Chavismo does not feel represented by any political party, much less the self-styled "critical Chavismo", which is not identified with almost any member of the high government, and that in a majority continues to express its support, despite all , Nicolas Maduro.
Taking stock of the "Chavista economic thought", Alfredo Serrano explained how he "avoided copy attempts to change productive matrix from the base of the development policy of dependency theory. I wanted something own, something specific to learn from past mistakes. The change of productive matrix for Chavistanomics, was to replace products and imports, but as long as this was necessarily accompanied by a substitution of producers. In other words, if new producers, small and medium, associations, cooperatives, community economic power, also the State where appropriate, the change of the productive matrix is ​​truncated, or is only partial is not inserted, because only new products will generate but with the same producers, perpetuating the unfair accumulation process and poorly distributed "(22).
Well, the basis of "new producers" not only exists, but scattered, as we have said, but currently constitutes the most lucid of Chavismo. Except President Nicolas Maduro, who speaks to this Chavismo? Who establishes relations with it in terms of alliance and not of mentorship, or clientelar way?
Beyond these questions, and even outside the unfortunate statements of officials at the highest government negatively evaluated "takings" without the slightest hint of analysis on the causes of the lack of productivity of some companies under state control or workers, is must ask: what is the correlation of forces prevailing in the high government regarding the economic direction that must be assumed to contain the attack of monopolistic or oligopolistic economic forces against Venezuelan society? What is the correlation of forces prevailing downstream? What is the position of middle management or the average official, say, Petroleos de Venezuela, Banking and Finance, Industry and Trade, and generally in the institutions grouped in Economics Vice Presidency?
Similarly, beyond the general guidance given by Nicolas Maduro, and independently of the will of individuals, what are the main actions and decisions of the institutions directly related to the economic area? What private economic actors are established alliances, agreements, negotiations? Indeed, many of the actions are public, but not the majority. This opacity of actions partly explains the difficulty to get an accurate correlation of forces between, let us say at once, the reformist tendencies that are committed to negotiating with the same forces that today destabilize the Venezuelan democracy, idea and the revolutionary tendencies that precisely because we are going through a particularly difficult period economically, are guided by the principles of "economic thought Chavista" antagonize "sterile bourgeoisie" and, to borrow the words used by Chavez in his last speech (8 December 2012), act "with the people and always subordinated to the interests of the people" (23).
Given the civil-military nature of the Chavista subject, impossible not to ask the question: what is the correlation of forces inside of the Bolivarian National Armed Forces regarding the matters shown here?
The more often, and often with obvious difficulty, the commander Chavez was able to arbitrate between the different tendencies, succeeding in imposing the way forward, suffice it to say, almost always revolutionary. Can anyone be so naive as to ignore that, regardless of their strengths and weaknesses, his skills as a political leader, Nicolas Maduro not only face greater difficulties, but inevitably would often prey to the circumstances, a hostage struggles between trends, with their disintegrating effects, and in spite of his wishes?
Nicolas Maduro has had to overcome difficulties, objective limitations, both internally the Chavista movement, as in the fight against Chavez opponents, embroiled as is this in their own struggle for leadership, which, as already stated, has meant nothing more and nothing less than fratricidal violence and brutal economic war against the Venezuelan people.
4. Defend the Chavista political culture.In "The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte", Karl Marx warned of the dangers involved believe "above class antagonism generally" and join the fight without "examine the interests and positions of the different classes." The result, he explained, is always the failure, other unassimilable "has either failed all for a detail of execution, or has emerged an unforeseen accident that has blighted the game this time" (24).
The situation being experienced by the Venezuelan democracy, the extraordinary circumstances that has faced the Bolivarian revolution, especially from August 2012, the electoral defeat of December 6, 2015: none of this is due to implementation details or coincidences unforeseen. The causes lie in the strategies of the opposing forces in their positions and interests.
Put the emphasis on the presidential figure, which is what makes most of those demarcate the "madurismo" on the facts of corruption in the "lack of government" or on the prevailing "anomie" in the "moral decay "the Venezuelan people, including very succored topics in recent times, in the best limits us to draw conclusions from an assessment of the effects of the economic war, and at worst puts us in the plight of antichavista reproduce the common sense, just four years after his leadership was forced to do the opposite: play (bad back) Chavista political culture.
In 2010, a study of Gumilla Center provided key information regarding the valuation on democracy Venezuelan society had, after eleven years of Bolivarian revolution. Then, for almost two thirds of the population, democracy meant: strong state, political democratization (strong state with active popular participation), narrowing of the gap between rich and poor, social policies against exclusion, nationalization of basic industries, limits on the power of private enterprise, respect for the Constitution and human rights in general, freedom of expression and political pluralism (free association), free, fair and periodic elections, and ample private economic initiative (again, regulated by strong) State (25).
All that economic forces have rebelled against Venezuelan democracy during the past four years, threatens the Chavista political culture, produced by the Venezuelan people, concocted a pulse and memorable days.
It corresponds to the revolutionary Chavez, that "made damn" for the bourgeoisie, producer and legatee of this political culture, shake off all vestiges of anti-Chavez, corrosive, toxic, demoralizing common sense, and catch up on historical circumstances. And make democracy prevail.
References.
(1) John William Cooke. Complete works. Volume V. The revolution and Peronism. Colihue. Buenos Aires, Argentina. 2011. p. 221.
(2) John William Cooke, op. cit., p. 224.
(3) John William Cooke, op. cit., p. 223.
(4) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). Exchange rate manipulation and induced inflation (I). April 5, 2016 Page. 3.
(5) Pasqualina Curcio, op. cit., p. 6.
(6) Pasqualina Curcio. Political cycles of the parallel dollar. August 17, 2016.
(7) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). Exchange rate manipulation and induced inflation (I), op. cit., p. 18.
(8) Pasqualina Curcio, op. cit., p. 19.
(9) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). ¿Control prices or supply boycott? (II). April 25, 2016. Pp. 3-4.
(10) Orlando Araujo. Venezuela violent. Central Bank of Venezuela. Caracas Venezuela. 2013. p. 102.
(11) Orlando Araujo, op. cit., p. 105.
(12) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). Exchange rate manipulation and induced inflation (I), op. cit., p. 29.
(13) Pasqualina Curcio, op. cit., p. 3.
(14) Reinaldo López Iturriza. Against discomfort. March 3, 2008.
(15) Reinaldo López Iturriza. Since coming socialism ... (I). June 10, 2010.
(16) Reinaldo López Iturriza. The anti-Chavez repolarization: radicalization and dialogue. October 19, 2010.
(17) Reinaldo López Iturriza. What will happen to Venezuela after Chavez? March 18, 2013.
(18) Reinaldo López Iturriza. Confidence in ourselves. January 8, 2013.
(19) Itinerant Forum of Popular Participation. Victims of arrechera. Fascist violence in Venezuela from 15 to 19 April 2013.

(20) Of the 43 fatalities, 7 were killed by police or military, while the other 36 died as a result of the actions of the "guarimberos". View: AVN. "Ombudsman: Fascism was the main cause of victims of guarimbas". January 18, 2016.
(21) Reinaldo López Iturriza. economic war news on the front. January 20, 2015.
(22) Alfredo Serrano. The economic thought of Hugo Chavez. Vadell Brothers Publishers. Caracas Venezuela. 2014. Pp. 522-523.
(23) Full transcript of the words of President Chavez in his last national chain (12/08/12).
(24) Carlos Marx. Selected Works. The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte. Editorial Progreso. Moscow, USSR. P. 122.
(25) Reinaldo López Iturriza. What was the original Chavismo? May 13, 2010.
An article of my comrade and friend Reinaldo Iturriza. Of impelable lectura.CHAVISMO and Revolution. WHAT HAPPENS IN VENEZUELA? 1. Chavismo as "fact cursed".Chavismo is, to say with John William Cooke, "the damn fact bourgeois country policy" (1). Cooke was referring, of course, Peronism, in a text of 1967, but the sentence applies to the venezolano.Aluvional, multiclass case, it is not what defines it. Even during his early years. Chavismo is, from its inception, a "cursed" phenomenon for the bourgeoisie, because that which gives cohesion is not its ability to bind discontent, but its strong antagonism against the status quo. Antagonism to acquire anti-capitalist overtones over the years, the heat of battle, and as viva voce assume both Chavez and his lines of forces avanzadas.Si the early forties of the twentieth century, meant the Democratic Action rise of the emerging middle class, which in turn made possible the orderly incorporation of popular political scene, always subordinated to the national bourgeoisie and subject to the will of transnational capital classes, and in order to lay the foundations of liberal bourgeois democracy (a task that had already advanced Medina Angarita), in the case of Chavez prominence rests almost always on the popular classes, or by express will of Chavez Chavismo itself well because demand greater participation and more radical. It is no longer the subject involved "orderly", but one who uses his strength in the re-founding of the Republic, historical company that soon translates into the imposition of limits on economic powers, and the progressive conquests of rights, particularly economic , social and culturales.Ese Chavez is alive and well, despite their appearance often spectral, and be absent from many of the analyzes made about Venezuela. Omission obeying often the deliberate intention to continue ignoring the historical invisible, today political subjects of a process of revolutionary change, and sometimes blindness of some left that prevented from seeing made the revolution ever dreamed, dispatched as a nightmare the revolution that men and women of flesh and bone. Again, apply for Chavismo what he wrote Cooke purpose of Peronism: "exists, is alive and not be buried because he dislikes the dreamers of the perfect revolution, with square and tiralíneas" (2) .With their mistakes and successes, with its flaws and virtues, Chavez has managed to orient themselves when "the confidants of history lost their way, and still do not understand each time instead of retrospective analysis with unknowns and resolved, must be resolved in the midst of the facts present and its enigmas, its complications, their fans hypothesis "(3) to insist Cook.A contravía of those who mark him as the culprit to impose a" failed model ", which would be unique and illegitimate beneficial owner, Chavismo is expression of the crisis of the oil rentier capitalism, and particularly its political counterpart. Instead, political and economic forces, and social legatees of the oil rentier capitalism, which collapsed in the late seventies of the twentieth century (the military core of what the mid-nineties, will become a powerful subject civilian-military , began to take shape in the early eighties), they have continued one second in their efforts to defeat democracy bolivariana.2.- Rise of the economic forces that control the market.Disoriented and overwhelmed by circumstances, the Chavista political bureaucracy has abused so the statement "economic war" that the risk of completely empty of meaning runs when what is urgently needed is to produce sense of the brutal attack being victim society venezolana.En part, this inability to translate politically advanced of the fierce anti-Bolivarian revolution, in addition to the economic forces for mistakes, explain the ground gained by the idea that phenomena as shortages, inflation or shortages are the responsibility of the national government, when the truth is that the current situation is a direct consequence, fundamentally, the de facto government have imposed economic forces that control the market forces that have close ties with the institutions of a state that historically has been functional to elites.La economic war is not an invention of Nicolas Maduro and begins with his government (April 2013). In fact, the term was coined by Chavez himself. In a series of key works to understand the Venezuelan reality, the economist Pasqualina Curcio identifies "the two major strategies" economic war: 1) "induced through manipulation of the exchange rate in the parallel and illegal market inflation"; and 2) "scheduled by manipulating the mechanisms of distribution of essential goods shortages for life." These strategies are feasible given the characteristics of the national economy: 1) "concentration of production, import and distribution of goods and services in a few hands, ie, the presence of monopolies and oligopolies (especially in markets necessities or required in the production and transport) "; and 2) "high dependence on imports" (4) .Curcio identifies the beginning of the escalation against the national economy, through manipulation of the parallel and illegal change in July 2012, coinciding with the start of the presidential election campaign. "From August 2012 a change was recorded in the trend function of the data series, becoming exponential. That is, from August 2012 and suddenly begins to show an atypical behavior of the exchange rate in the parallel market, which does not correspond to the recorded historically and since 1999, or since 1983 "(5). If the annual average variation of the parallel and illegal change between 1999 (start of the Chavez government) and 2011 was 26%, between 2012 and 2015 it was 223%, behaving as follows: 31% in 2012 compared by 2011, 224% in 2013 in relation to 2012, 161% in 2014 compared to 2013 and 475% in 2015 compared to 2014.Explica Curcio: "The type of parallel and illegal shows a pattern in their behavior change. It highlights the fact that monthly changes are positive and increasing the months before those in which elections were held or where the Venezuelan people lived moments of high political tension. Immediately after the political or have gone to the polls event variations are becoming smaller and smaller, although generally positive are recorded, and in some cases become negative ... Since mid-2012 this pattern has intensified. From that time variations were, most of the time, positive but also very high. The parallel and illegal dollar rose 10,940% between August 2012 and June 2015, from 9.42 Bs / US $ 1,040 Bs / US $. The highest variations during October 2012 (time coinciding with the presidential elections in which expires Hugo Chavez), December of the same year were recorded (when the elections were held to elect governors in 24 states), April 2013 (the presidential elections were held again following the death of President Hugo Chavez), December 2013 (during municipal elections). From the end of 2013 the increase in parallel dollar has been sustained and disproportionate to January 2016 "(6). On December 6, 2015 parliamentary elections were held, in which Chavez was derrotado.Este pattern of behavior of the parallel and illegal change resembles that seen in inflation rates: between 1998 and 2011 the trend is linear with a minimum of 12.3% in 2001 and up to 31.2% in 2002 (the year of the coup and economic sabotage strike) until starts an exponential increase in 2012. Thus, inflation in 2013 is 56.2% in 2014 will amount to 68.5% to 180.9% in 2015.Curcio not only shows that the behavior of the parallel exchange rate and illegal unrelated to the level of international reserves, liquidity monetary or alleged restriction in the flow of foreign exchange allocation. Also notes that between 1999 and 2014, the total foreign exchange earnings, 98% of which depends on oil, 65% was dedicated to the import of goods, and in the allocation of imports, 94% went to industry privado.Entre 1999 and 2013, imports accounted for 35% of GDP. "About 20% of imported goods goes to final consumption" while "58% are imports for intermediate consumption, raw materials and inputs needed for production processes". This means that almost 80% "of the goods we import are incorporated into the production process and are part of the cost structures of companies" (7) .More seriously, only 3% of economic units registered controls in the country foreign exchange for imports. Then, "the reference with importing companies to fix prices and convert bolivars is the exchange rate. That is why in Venezuela, the exchange rate is decisive on the real economy, since they are monopolies importers who have the power to fix the prices of goods, mostly production inputs. Downstream in the production process are calculating the costs based on prices of imported goods. The exchange rate serves as a marker of prices of goods produced and marketed internally "(8). The key is: what exchange rate used as a reference monopolies importers to fix prices? The parallel and illegal change, which is 14.5 times higher than the actual estimated value of the currency Nacional.A brief summary, so the economic forces operate actively promote the economic war against Venezuelan society, consequently resulting a drastic decline in purchasing power of the population. In addition, Curcio shows that, contrary to what one might expect, the production of food most consumed not only has not decreased, but, at least in the period from the first quarter of 2012 to the second quarter of 2015, consumption was constant, both Venezuelans greater resources in low recursos.Curcio it states that the practice of shortages scheduled dates from 2003, affecting one or a few products. Until 2013, the practice was widespread. "In Venezuela, since 2003, levels of supply shortages have no relation to production levels. Both production and imports have remained relatively constant. Therefore, this shortage, measured on the shelves of stores, is associated with goods that have been produced but have not been placed on a regular, timely and in sufficient quantities on the shelves of retailers establishments ... Goods after many difficulties and disadvantages (long lines or higher prices in illegal markets 'bachaqueo') they have been purchased and consumed by the population. In other words, the goods were produced and sold ... companies have continued producing, distributing (with other practices) and selling "(9) .The rebellion of economic forces that control the market is led by the commercial bourgeoisie importer, whose leadership monopolies and oligopolies hold the food sector. The hardships they had to suffer the Venezuelan people for the last four years are therefore fundamentally, the exercise of a tyrannical power, no one chose, which has always ignored the popular will, and who cares little keep democratic forms .In his "Venezuela violent" Orlando Araujo referred to "an oligarchy of merchants and bankers" that will "prosper and accumulating an economic power that translates into political power and that is reflected in the institutional life. It is not a creative kind of wealth as historically was the bourgeoisie in the early stages of capitalism. This class does not start capitalism in Venezuela, is simply the colonial projection of a more advanced foreign capitalist system. His role is that capitalism agent, its function is intermediate and economic power is derived from another fundamental and higher. Your income does not come from a risky combination of factors of production but of a commission: the commission of an intermediary who buys and sells inside out. It is, therefore, a producer bourgeoisie but a sterile bourgeoisie "(10) .In contrast, identified the emergence (in 1968)" of a bourgeoisie call with some optimism 'nationalist bourgeoisie' constituted by a group increasingly numerous new entrepreneurs that within agriculture and industry, are dedicated to the domestic production of domestic goods. They are capitalist farmers and industrial manufacturing. Their appearance is of recent data and can only be studied as a phenomenon of war, still evolving and without a definitive physiognomy and accurate "(11) .According to the explanation of Curcio, the leading role in the economic war that Araujo he called "sterile bourgeoisie" and the consequent disproportionate increase in prices, it has forced people to reorient spending, giving priority to food, health and transport, precisely sectors of the economy at the mercy of monopolies and oligopolies importers. Meanwhile, lower demand for goods considered non-priority has affected the decline in manufacturing production. "The decreases in production volumes by these companies, and therefore their profit levels is a consequence of the economic war that is not only affecting households by way of the loss of purchasing power; also and especially from the second half of 2015, companies of these non-priority sectors. To some time, the economic war affected only Venezuelan households and the working class, however has now impacted on profit levels of companies' (12) .In other words, the "sterile bourgeoisie" not only violates the Venezuelan people also severely affects the interests of the little that can get to be of "producer bourgeoisie" .3.- Nicolas Maduro and class struggle.In addition to the dependence on imports and the control exercised by monopolies and oligopolies in key sectors of the national economy, Curcio identifies a third weakness: "Poor and low state intervention in the economy, as a regulator of monopolies" (13) .with very often too lightly, and with very little rigor in the analysis, often it attributed this weakness to the lack of decision Nicolas Maduro. In other words, poor state intervention in the economy obey the poor performance of the President. Without pretending to ignore his duties as head of state, I think we have to start putting things on the balanza.En First, let sit a basic question: as it is starkly evident, the economic war against the Venezuelan people raging with a unprecedented intensity just as the presidential election campaign begins in July 2012, with the clear intention of favoring the candidate of the bourgeoisie, Henrique Capriles. Posed in classical terms, the economic war is nothing but a clear expression of the intensification of the struggle clases.Una historical circumstances to which we have referred elsewhere, and often overlooked, raising all kinds of analytical equivocation, is the tactical pivot (14) adopting the anti-Chavez forces, as a result of reading the results of the presidential elections on December 3, 2006, and the winning party Hugo Chavez with very wide margin (62.8% vs. 36 , 9% of the main opposition candidate). With such elections ended a stage characterized by successive defeats Chavez opponents and thundering, then bent to regain control of the government by violent means. Since 2007, it is used to fund a "strategy of attrition" (15), "acknowledging" the legitimacy of Chavez, emphasizing the criticism of government "inefficiency", mimicking Chavez, partially appropriating their ideas -force, resignificándolas. His intention, very clear, was pierce Chavismo from within, and this was, broadly speaking, the anti-Chavez repolarization (recognition, in fact, that it constituted a minority, and that to become majority had to conquer or at least lead to the demobilization of part of Chavez opponents) (16) .This "strategy of attrition" almost reaches the climax just when you start the economic war: during the 2012 presidential campaign, a candidate Capriles self-proclaimed "progressive" repeating verbatim phrases frequently used by Chavez and imitating even their body language (17) .The victory of commander Chavez on October 7, 2012 (with 55% of the vote) formed at the same time, a major setback for this "strategy of attrition", which plunged the Chavez opponents in a dangerous state of "strategic instability" (18). While Chavez, in his famous "change of direction" (speech of October 20, 2012), reaffirmed the democratic, revolutionary, socialist and communal character of the Bolivarian process, prevailing uncertainty about the strategies to be adopted by the Chavez opponents. The central question was: When would resume violent means stated that President Nicolas Maduro has had to overcome in just over three years, the equivalent of the attacks received by Chavez in fourteen years, not being incurred an exaggeration?. Soon, the aforementioned "strategic insecurity" was expressed in a deepening economic war (sort of anti-Chavez wild repolarization), as we have seen, but also in a resurgence of the anti-Chavez violence, first between 15 and 19 April 2013, killing 11 people killed (19), and then with the "guarimbas" between February and June 2014, which left 43 dead and 878 injured (20). That is, the use of all forms of struggle against the Bolivarian government, and fundamentally against its social base of support, as an expression of inter-bourgeois disputes over the direction of antichavismo.En the extent that these international disputes were developed bourgeois, with its balance of death, suffering and destruction, especially in the popular field, and as the economic war gave rise to the popular-class intra (21), with the widespread phenomenon of "bachaqueo", took place a deaf conflict confrontation, bloodless, poor and poorly analyzed: the sharpening of the class struggle internally the Chavista movement, with their respective terms in the national government, and generally in the institutions of Estado.Ser able to explain, for example, how is that a part of the bureaucracy acts favoring monopolies or oligopolies importers, or the interests of the bank, is a huge debt to himself the revolutionary Chavez, dispersed throughout the country, usually inarticulate, immersed in their territories largely communal dynamic driving, unlinked initiatives promoting political bureaucracy. This Chavismo is in the historical obligation to produce an analysis which, according illustrate the discursive thread developed in this work, complements the analysis of the performance of economic forces by economists as a Chavista Pasqualina Curcio.Hablamos not feel represented in any political party, much less the self-styled "critical Chavismo", which is not identified with almost any member of the high government, and that in a majority continues to express its support, despite everything, Nicolas Maduro.Haciendo balance " economic thought Chavista "Alfredo Serrano explained how he" avoided copy attempts to change productive matrix from the base of the development policy of dependency theory. I wanted something own, something specific to learn from past mistakes. The change of productive matrix for Chavistanomics, was to replace products and imports, but as long as this was necessarily accompanied by a substitution of producers. In other words, if new producers, small and medium, associations, cooperatives, community economic power, also the State where appropriate, the change of the productive matrix is ​​truncated, or is only partial is not inserted, because only new products will generate but with the same producers, perpetuating the unfair accumulation process and poorly distributed "(22) .Pues well, the basis of" new producers "not only exists, but scattered, as we have said, but is currently the most lucid Chavismo. Except President Nicolas Maduro, who speaks to this Chavismo? Who establishes relations with it in terms of alliance and not of mentorship, or clientelar way? Beyond these questions, and even outside the unfortunate statements of officials at the highest government negatively evaluated "takings" without the slightest analysis on the causes of the lack of productivity of some companies under state control or workers, we must ask: what is the correlation of forces prevailing in the high government regarding the economic direction that must be assumed to contain the attack of the monopolistic or oligopolistic economic forces against Venezuelan society? What is the correlation of forces prevailing downstream? What is the position of middle management or the average official, say, Petroleos de Venezuela, Banking and Finance, Industry and Trade, and generally in the institutions grouped in Economics Vice Presidency? Similarly, beyond general guidance given by Nicolas Maduro, and independently of the will of individuals, what are the main actions and decisions of the institutions directly related to the economic area? What private economic actors are established alliances, agreements, negotiations? Indeed, many of the actions are public, but not the majority. This opacity of actions partly explains the difficulty to get an accurate correlation of forces between, let us say at once, the reformist tendencies that are committed to negotiating with the same forces that today destabilize the Venezuelan democracy, idea and the revolutionary tendencies that precisely because we are going through a particularly difficult period economically, are guided by the principles of "economic thought Chavista" antagonize "sterile bourgeoisie" and, to borrow the words used by Chavez in his last speech (8 December 2012), act "with the people and always subordinated to the interests of the people" (23) .Since the civil-military nature of the Chavista subject, impossible not to ask the question: what is the correlation of forces to the internal of the Bolivarian National Armed Forces regarding the matters discussed here? most of the time, and often with obvious difficulty, the commander Chavez was able to arbitrate between the different tendencies, succeeding in imposing the way forward, suffice it to say almost always revolutionary. Can anyone be so naive as to ignore that, regardless of their strengths and weaknesses, his skills as a political leader, Nicolas Maduro not only face greater difficulties, but inevitably would often prey to the circumstances, a hostage struggles between trends, with their disintegrating effects, and in spite of his wishes? Nicolas Maduro has had to overcome difficulties, objective limitations, both internally the Chavista movement, as in the fight against Chavez opponents, embroiled as it is this in their own struggle for leadership, which, as already stated, has meant nothing more and nothing less than fratricidal violence and brutal economic war against people Defender venezolano.4.- the Chavista political culture.In "The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte", Karl Marx warned of the dangers involved believe "above class antagonism generally" and join the fight without "examine the interests and positions of the different classes." The result, he explained, is always the failure, other unassimilable "has either failed all for a detail of execution, or has emerged an unforeseen accident that has blighted the game this time" (24) .The situation that through the Venezuelan democracy, the extraordinary circumstances that has faced the Bolivarian revolution, especially from August 2012, the electoral defeat of December 6, 2015: none of this is due to implementation details or unforeseen accidents. The causes lie in the strategies of the opposing forces in their positions and intereses.Poner emphasis on the presidential figure, which is what makes most of those demarcate the "madurismo" on the facts of corruption, "lack of government" or on the prevailing "anomie" in the "moral decay" of the Venezuelan people, including very aided in recent times topics in the best limits us to draw conclusions from an assessment the effects of the economic war, and at worst puts us in the plight of reproducing the antichavista common sense, just four years after his leadership was forced to do the opposite: play (a bad copy of) political culture chavista.En 2010, a study of Gumilla Center provided key information regarding the valuation on democracy Venezuelan society had, after eleven years of Bolivarian revolution. Then, for almost two thirds of the population, democracy meant: strong state, political democratization (strong state with active popular participation), narrowing of the gap between rich and poor, social policies against exclusion, nationalization of basic industries, limits on the power of private enterprise, respect for the Constitution and human rights in general, freedom of expression and political pluralism (free association), free, fair and periodic elections, and ample private economic initiative (again, regulated by a strong state) (25) .All have done as economic forces revolted against Venezuelan democracy during the past four years, threatens the Chavista political culture, produced by the Venezuelan people, concocted a pulse and memorables.Corresponde days to Chavez revolutionary, that "fact cursed" for the bourgeoisie, producer and legatee of this political culture, shake off all vestiges of anti-Chavez, corrosive, toxic, demoralizing common sense, and catch up on historical circumstances. And make democracia.Referencias prevail. (1) John William Cooke. Complete works. Volume V. The revolution and Peronism. Colihue. Buenos Aires, Argentina. 2011. p. 221. (2) John William Cooke, op. cit., p. 224. (3) John William Cooke, op. cit., p. 223. (4) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). Exchange rate manipulation and induced inflation (I). April 5, 2016. p. 3. (5) Pasqualina Curcio, op. cit., p. 6. (6) Pasqualina Curcio. Political cycles of the parallel dollar. August 17, 2016. (7) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). Exchange rate manipulation and induced inflation (I), op. cit., p. 18. (8) Pasqualina Curcio, op. cit., p. 19. (9) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016). ¿Control prices or supply boycott? (II). April 25, 2016. Pp. 3-4. (10) Orlando Araujo. Venezuela violent. Central Bank of Venezuela. Caracas Venezuela. 2013. p. 102. (11) Orlando Araujo, op. cit., p. 105. (12) Pasqualina Curcio. The visible hand of the market. economic war in Venezuela (2012-2016).

Exchange rate manipulation and induced inflation (I), op. cit., p. 29. (13) Pasqualina Curcio, op. cit., p. 3. (14) Reinaldo López Iturriza. Against discomfort. 3 March 2008. (15) Reinaldo López Iturriza. Since coming socialism ... (I). 10 June 2010. (16) Reinaldo López Iturriza. The anti-Chavez repolarization: radicalization and dialogue. 19 October 2010. (17) Reinaldo López Iturriza. What will happen to Venezuela after Chavez? 18 March 2013. (18) Reinaldo López Iturriza. Confidence in ourselves. 8 January 2013. (19) Itinerant Forum of Popular Participation. Victims of arrechera. Fascist violence in Venezuela from 15 to 19 April 2013. (20) Of the 43 fatalities, 7 were killed by police or military, while the other 36 died as a result of the actions of the "guarimberos". View: AVN. "Ombudsman: Fascism was the main cause of victims of guarimbas". 18 January 2016. (21) Reinaldo López Iturriza. economic war news on the front. 20 January 2015. (22) Alfredo Serrano. The economic thought of Hugo Chavez. Vadell Brothers Publishers. Caracas Venezuela. 2014. Pp. 522-523. (23) Full transcript of the words of President Chavez in his last national chain (08.12.12). (24) Carlos Marx. Selected Works. The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte. Editorial Progreso. Moscow, USSR. P. 122. (25) Reinaldo López Iturriza. What was the original Chavismo? May 13, 2010.
 

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