jueves, 11 de septiembre de 2014

Julio Escalona tiene razón.

El Comandante Julio Escalona, libre de "estado general de sospecha", hace una advertencia que compartimos. Dice en su artículo del 9 de septiembre en Últimas Noticias: "Soy solidario con el presidente Maduro. Debilitarlo es grave. El sacudón llegó un poco más allá de donde la relación de fuerzas lo permitía".
La opinión de Escalona se debe tomar en cuenta, él está fogueado desde hace demasiados años en las luchas revolucionarias, tiene experiencia política, credenciales que lo autorizan para aportar orientaciones en la marcha hacia el Socialismo.
Analicemos lo que Julio Escalona escribe en el primer párrafo de su artículo y saquemos de allí enseñanzas: "Soy solidario con el presidente Maduro". En esto lo acompañamos, sabemos que la suerte del Presidente Maduro será la suerte de todos nosotros, de los venezolanos y de, sin exageraciones, toda la Humanidad necesitada de un ejemplo, de una ruta que la libere del capitalismo.
Continúa Escalona: "Debilitarlo es grave". En esto también lo acompañamos, y añadimos que más grave aún es que él se debilite. Explicamos: la fortaleza del Presidente Maduro está en el Socialismo, en el legado de Chávez; apartarse de ese rumbo (como lo está haciendo), entregarse a las aguas de la socialdemocracia y de la burguesía es la mayor fuente de debilidad. Hacer del Socialismo un discurso huero es más grave que cualquier otra metida de pata, que cualquier error, esa conducta confunde a la masa y debilita al gobierno.
Y finalmente, Escalona nos ofrece el centro de su pensamiento: "El sacudón llegó un poco más allá de donde la relación de fuerzas lo permitía". Aquí hay mucho material para la reflexión. Veamos.
Si ese sacudón es lo máximo que la relación de fuerzas permite se debe concluir que algo muy grave está pasando en la Revolución, que disminuye el apoyo de las masas de manera acelerada y a niveles de una debilidad peligrosa. Entonces, la discusión importante es ¿qué está debilitando a la Revolución, a niveles tales que no le permite sino un parto de los montes, parir un pequeño ratón, cuando se presagia un Himalaya?
La primera precisión es que el debilitamiento se da, comienza, inmediatamente después del asesinato del Comandante Chávez, allí se debe empezar el estudio de los errores, de los extravíos.
Después del asesinato de Chávez el gobierno se repliega, abandona la lucha contra la burguesía, no responde al golpe sufrido con el magnicidio. La masa en la calle y la dirección sólo atinan a compadecerse, al luto, no hay orientación política de aquella energía  que conmocionaba al país. La fuerza de la Revolución comienza así el camino de la mengua.
 Después vamos a una elección burguesa que gana la Revolución con un vergonzoso porcentaje, se evidencia que el camino de la conciliación, del abandono del Socialismo, no daba fruto. Desde ese momento hasta aquí se ha profundizado, de mil maneras, el alejamiento del legado de Chávez, el camino socialista. La desaparición del Comandante, físicamente, pero también políticamente, ha sumido a la masa en el desencanto, la desmoralización. Ahora la masa se transformó en la suma de náufragos que luchan cada uno por su sobrevivencia, se perdió el sentido colectivo, no hay razones sagradas que la fusionen, la ética capitalista cubre a la sociedad. He allí lo que Julio Escalona detecta, es la obra de escasos meses de camino equivocado, se impone RECTICAR.
Otra reflexión: ¿Cuándo hay relación de fuerzas favorable para el avance revolucionario?, ¿cuándo hay condiciones revolucionarias? La Revolución crea sus propias condiciones a medida que avanza. Cuando la Revolución se detiene, con el argumento de que no hay condiciones, está decretando su fin, se está suicidando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los que envían los comentarios son responsables del contenido.